El Gobierno francés ha anunciado un nuevo paquete de ayudas de 450 millones de euros para aliviar el impacto del precio récord de los carburantes en hogares, trabajadores y sectores especialmente afectados. La medida amplía hasta finales de año la ayuda destinada a los conductores que recorren largas distancias y eleva de tres a 5,5 millones el número potencial de beneficiarios.
La ayuda será de 100 euros y equivaldrá aproximadamente a 40 céntimos por litro durante una media de dos meses. También se amplían los límites de ingresos para acceder al programa, mientras que quienes ya recibieron la prestación no tendrán que realizar nuevos trámites.
El Gobierno elevará además de 600 a 1.000 euros el límite de la prima de carburante exenta de impuestos que las empresas pueden conceder a sus empleados. Los trabajadores de ayuda a domicilio y determinados profesionales sanitarios con desplazamientos elevados tendrán acceso a medidas específicas.
Agricultores, pescadores y empresas de la construcción mantendrán también parte de las ayudas sectoriales hasta finales de diciembre. En el caso de los pescadores, el Estado cubrirá hasta el 70 % del incremento de sus costes de combustible y facilitará préstamos sin intereses. En cambio, se retirará la ayuda específica a los transportistas por carretera, al considerar el Ejecutivo que pueden repercutir el aumento del carburante en sus tarifas.
Algunas estaciones han registrado problemas puntuales de suministro, aunque el Gobierno asegura que no existe actualmente riesgo generalizado de desabastecimiento y que dispone de visibilidad suficiente para los próximos dos meses.
Con este nuevo paquete, el gasto acumulado en medidas de apoyo frente al encarecimiento de la energía asciende a unos 1.400 millones de euros. El Ejecutivo francés afronta estas ayudas mientras intenta contener unas cuentas públicas ya sometidas a una fuerte presión.






