El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con imponer nuevos aranceles a la Unión Europea, o incluso con suspender el comercio con el bloque, si Bruselas avanza en su propuesta de convertir a Canadá en su primer «miembro asociado». «Si hacen eso, si considero que se trata de un acto hostil, impondré aranceles muy elevados o dejaré de comerciar con Europa», declaró el mandatario ante la prensa poco antes de un mitin en Carolina del Norte.
Trump calificó de «ridícula» la iniciativa y condicionó su respuesta a la intención que atribuya al acercamiento entre Ottawa y Bruselas. «Si lo hacen de buena fe, está bien. Si lo hacen con mala intención, pondremos aranceles muy fuertes a Europa, lo que es una posibilidad», afirmó, sin concretar una tasa específica, los productos afectados ni una fecha para las eventuales represalias.
La amenaza llegó apenas unas horas después de que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, abriera la puerta durante su discurso sobre el Estado de la Unión a que Canadá se convierta en el primer «miembro asociado» del bloque, una figura que no existe formalmente en los tratados europeos. La propuesta, que aún debe definirse y no equivale a la adhesión plena, se planteó con el primer ministro canadiense, Mark Carney, como invitado de honor en el Parlamento Europeo.
La Comisión Europea rechazó que la iniciativa esté dirigida contra Washington. Su portavoz, Olof Gill, defendió que el acercamiento a Canadá «no es contra nadie más, sino por nuestra fortaleza común», en la línea de la propia Von der Leyen, que había enmarcado la asociación en el refuerzo de los lazos entre democracias ante «un mundo abiertamente hostil».
El embajador designado ante la UE, Jonathan Wilkinson, precisó que Ottawa había discutido la fórmula de la membresía asociada con funcionarios europeos antes del discurso, dentro de una «Alianza para el Futuro», y aclaró que su país no busca la adhesión plena porque implicaría ceder parte de su soberanía. Ottawa negocia además que el Banco Europeo de Inversiones financie proyectos canadienses de minerales críticos.
La advertencia se inscribe en el pulso comercial que Trump mantiene tanto con Bruselas como con Ottawa desde el inicio de su segundo mandato. El presidente ha elevado los aranceles a ambos, ha acusado a sus aliados de haber «chantajeado» a Estados Unidos con sus superávits comerciales y ha llegado a amenazar con anexionar Canadá y Groenlandia, esta última perteneciente a Dinamarca. Esa hostilidad creciente es precisamente la que ha empujado a europeos y canadienses a estrechar sus relaciones, un movimiento que Trump interpreta ahora como una maniobra contra sus intereses y que amenaza con castigar por la vía arancelaria.




