La vendimia de la denominación de origen Tacoronte-Acentejo ha crecido alrededor de un 60% respecto al año pasado, un salto que supone dejar atrás la peor cosecha de su historia reciente. La campaña de 2025 pasó a los anales de la comarca como aquella en la que menos kilos se recogieron desde que empezó el siglo XXI, con una recolección total de poco más de 402.000 kilos de uva.
Aquel desplome fue consecuencia de una suma de factores climáticos adversos. Las condiciones atípicas del año, unidas a un trienio marcado por la sequía continua y la ausencia de frío invernal, hundieron el rendimiento del viñedo en una comarca que en una campaña normal debería rondar o superar el millón de kilos. El propio consejero de Agricultura del Gobierno de Canarias, Narvay Quintero, había reconocido que el hundimiento de la vendimia tinerfeña fue especialmente grave en Tacoronte-Acentejo.
La campaña de 2026 ha supuesto un alivio notable. La viña se ha recuperado del estrés acumulado en los últimos años gracias a unas mejores reservas de agua, lo que ha permitido un repunte generalizado de la cosecha en el conjunto del archipiélago. Las previsiones de los consejos reguladores apuntaban a que la producción canaria llegara a duplicarse respecto a los ejercicios anteriores, con Tacoronte-Acentejo entre las comarcas que más remontan tras tocar fondo.
El crecimiento, no obstante, debe leerse con perspectiva. El fuerte porcentaje de aumento parte de un suelo bajísimo, el de una cosecha histórica por lo escasa, de modo que la recuperación, siendo real, todavía deja la producción por debajo de los volúmenes que la denominación considera habituales. La escasez arrastrada durante varias campañas ha dejado a muchas bodegas con problemas para abastecer el mercado, especialmente de blancos afrutados.
La calidad, en cambio, nunca estuvo en entredicho. Incluso en los peores años, la uva que entró en las bodegas de la comarca mantuvo un estado sanitario óptimo, lo que ha permitido conservar el nivel de excelencia de unos vinos con más de cinco siglos de historia en la isla. En la recolección siguen predominando las variedades tradicionales, el Listán Negro entre las tintas y el Listán Blanco de Canarias entre las blancas.
Tacoronte-Acentejo, la primera denominación de origen que tuvo Canarias, abarca los municipios del nordeste de Tenerife, desde Santa Cruz y La Laguna hasta Santa Úrsula, pasando por Tacoronte, El Sauzal o las villas de Acentejo. Su recuperación, tras encadenar varios años para olvidar, supone un respiro para un sector que combina el valor paisajístico del viñedo con el empeño de unos viticultores que han seguido trabajando la tierra pese a la baja rentabilidad del cultivo.




