La Dirección General de Salud Pública de Canarias ha detectado la presencia de dos especies de mosquito invasor del género Aedes en el sur de Gran Canaria durante las primeras semanas de octubre. A comienzos de mes confirmó ejemplares adultos de mosquito tigre (Aedes albopictus) en la zona de Motor Grande y, días después, larvas de Aedes aegypti, el mosquito de la fiebre amarilla, en el casco urbano de Mogán.

El primer aviso llegó por una alerta ciudadana. Una persona notificó un aumento de picaduras en horario diurno en una zona próxima a una estación depuradora de aguas residuales y, tras el protocolo de trampas y el análisis de las fotografías aportadas, los técnicos confirmaron que se trataba de Aedes albopictus. La segunda detección, en Mogán, partió también de una vecina que comunicó picaduras en su vivienda, y el laboratorio de Entomología Médica de la Universidad de La Laguna identificó las larvas como Aedes aegypti. Por ahora, las notificaciones se limitan a la finca que originó esa alerta.

Sanidad atribuye estos hallazgos a introducciones accidentales y puntuales del insecto a través de material susceptible de contener huevos, y ha activado el Sistema de Vigilancia Entomológica de Canarias, con la colocación de distintos tipos de trampas, el aumento de la frecuencia de muestreo y labores de limpieza y control en las zonas afectadas.

El riesgo sanitario, insisten las autoridades, es limitado mientras no exista transmisión de la enfermedad. Estas especies actúan como vectores de patologías víricas como el dengue en otras zonas geográficas donde esas enfermedades son endémicas, lo que no ocurre en Canarias. “Mientras no esté el mosquito transmisor, no se va a transmitir la enfermedad”, resumió el director general de Salud Pública, José Díaz-Flores.

El archipiélago cuenta desde 2013 con un sistema de vigilancia de mosquitos invasores en puertos y aeropuertos, orientado a la detección precoz de ejemplares, huevos y larvas. Gracias a ese dispositivo, Sanidad ha dado por erradicados episodios anteriores de Aedes aegypti en Fuerteventura, La Palma y el barrio de El Toscal, en Santa Cruz de Tenerife, mientras permanecen abiertos otros en Tenerife, Fuerteventura, Gran Canaria y La Gomera.

El departamento regional ha pedido colaboración ciudadana para frenar la proliferación de estos insectos. Entre las recomendaciones figuran evitar los encharcamientos, vaciar y limpiar semanalmente los platos de las macetas, renovar a diario el agua de floreros y bebederos, tapar los depósitos y mantener las piscinas cloradas. La especie invasora se reconoce por ser más pequeña y oscura que el mosquito común, con bandas blancas en las patas, y porque pica al amanecer o al atardecer sin emitir el zumbido característico.

Las personas que detecten ejemplares o sufran picaduras diurnas pueden avisar a través del correo habilitado por el Gobierno de Canarias, vectores.scs@gobiernodecanarias.org, aportando fotografías que faciliten la identificación. Salud Pública mantiene además la vigilancia sobre más de 200 playas del archipiélago para controlar la calidad de las aguas de baño y anticiparse a posibles riesgos.