Quien quisiera medir lo que es un país partido en dos, vino a decir Borrell, que no se fije en España. “Vayan ustedes a Israel”, lanzó el ex jefe de la diplomacia europea este martes en la Universidad de La Laguna, donde describió al Estado israelí como una democracia “en una deriva autocrática religiosa”. De ahí pasó a su advertencia más gruesa: una eventual reelección de Benjamin Netanyahu, dijo, equivaldría a “la validación de una política genocida, de una política de exterminio de los palestinos”. “Israel me tiene en vilo”, admitió.

La cita era, en teoría, literaria. Borrell acudía al campus tinerfeño a presentar un libro del economista chileno Mario Marcel, pero su comparecencia ante la prensa derivó enseguida hacia los asuntos que marcan la agenda europea, dejando la obra en un segundo plano.

La inmigración ocupó el grueso de esa conversación. El exministro socialista quiso separar el fenómeno en sí de su explotación partidista: lo preocupante, sostuvo, no es que lleguen personas, sino que la inmigración se haya convertido “en un arma política en todas partes”, algo que considera un problema serio para Europa. Abogó por discutir sin tabúes cómo regular las llegadas, frenar las entradas irregulares e integrar a quienes se quedan, y rechazó los discursos que meten a todos los migrantes en el mismo saco.

Detrás de ese planteamiento asomó un argumento demográfico. Europa, recordó Borrell, no se reproduce, y de ahí que necesite “savia nueva” y mano de obra que sostenga su economía y su Estado del bienestar, un vínculo que suele quedar fuera del debate más ruidoso sobre fronteras.

El repaso se cerró con los jóvenes y su descontento. Borrell ató las protestas que recorren varios países europeos a la falta de futuro de toda una generación y, preguntado por España, trazó una línea clara: reivindicar vivienda o derechos sociales es legítimo y puede hacerse en la calle sin que ardan escaparates ni se destrocen comercios. La violencia, zanjó, sobra.

El telón de fondo del acto fue Campus América, que este año gira en torno a Chile como país invitado. El libro que Borrell fue a presentar, ‘La montaña rusa: crónica de una crisis y cómo se superó, 2019-2024’, lo firma Mario Marcel —exministro de Hacienda con Gabriel Boric y expresidente del Banco Central chileno— y lleva un prólogo del propio Borrell, el único hilo que, al final, unió al ponente con la obra.