Las papeletas de la coalición Unidad del Pueblo Canario (UPC) para las elecciones del 29 de noviembre han quedado en suspenso. La Junta Electoral Provincial ordenó este viernes paralizar de forma cautelar su impresión, tanto las del Congreso como las del Senado, a la espera de que los tribunales decidan si sus siglas pueden confundir al electorado con las de un partido histórico del soberanismo canario.

El origen del conflicto está en un recurso presentado por Drago Canarias. La formación acudió el jueves a los Juzgados de lo Contencioso-Administrativo de Las Palmas y de Santa Cruz de Tenerife para impugnar la proclamación de la candidatura, al considerar que el uso de las siglas UPC induce “a confusión al electorado” y “usurpa las siglas vigentes e históricas de la política soberanista en Canarias”.

La coincidencia que denuncia Drago es con la antigua Unión del Pueblo Canario. Aquella organización nacionalista llegó a obtener representación en las Cortes Generales en 1979, de modo que la impugnación sostiene que un votante podría mezclar el nombre de la nueva coalición de izquierdas con el de aquella marca histórica. UPC es la candidatura que agrupa para el 29-N a Nueva Canarias, Podemos, Izquierda Unida y el Movimiento Sumar.

El organismo acordó posponer la confección de las papeletas al Congreso y suspender las del Senado en Fuerteventura, Gran Canaria y Lanzarote, donde, al tratarse de listas abiertas, el diseño afecta a todas las formaciones que concurren. El litigio deberá tramitarse por la vía de urgencia para que la resolución no comprometa los plazos electorales, con los comicios a apenas tres semanas vista.

A la espera del fallo judicial, la impresión del material electoral en las islas afectadas queda condicionada a lo que dictaminen los tribunales.