La expectación en la Audiencia de Badajoz se palpaba en el ambiente en la que ya se considera la jornada más crítica del proceso judicial. Tras las lagunas evidenciadas en la fase de instrucción, el músico y hermano del presidente del Gobierno compareció con un guión minuciosamente redactado para justificar su actividad laboral. Sin embargo, la consistencia de su relato chocó frontalmente con la incredulidad de los magistrados y la ausencia de pruebas documentales en el sumario.
Durante su declaración, el investigado detalló un extenso catálogo de supuestas responsabilidades asignadas dentro de la corporación provincial, que abarcaban desde la coordinación de recitales musicales hasta la elaboración de óperas. No obstante, fuentes jurídicas confirman que ninguna de estas presuntas tareas figura en los expedientes recabados por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil.
La contradicción más flagrante de la jornada se produjo al abordar la naturaleza de la Oficina de las Artes Escénicas. Si bien en interrogatorios previos el músico no fue capaz de definir su propósito, limitándose a repetir tautológicamente el nombre del departamento, en esta ocasión ofreció una justificación que sorprendió al tribunal: la oficina «no tenía una sede física». Esta descripción de un ente invisible o abstracto incrementó las suspicacias de los jueces encargados del caso, incapaces de contrastar la realidad material de dicho despacho.
En la misma sesión compareció el expresidente de la Diputación de Badajoz, Miguel Ángel Gallardo. Su testimonio se alineó con la materia argumental defensiva adoptada previamente por otros cargos de las filas socialistas —como José Luis Ábalos o Santos Cerdán—, recurriendo a la tesis de una campaña orquestada en su contra.
Gallardo no dudó en calificar el procedimiento y las acusaciones que pesan sobre él como una «novela de ciencia ficción». Sin embargo, este enfoque victimista no sirvió para desmontar las contundentes afirmaciones vertidas en sede judicial por el teniente coronel de la Guardia Civil, Antonio Balas. El alto cargo del Instituto Armado señaló directamente a Gallardo como la persona encargada de idear y diseñar la plaza laboral del hermano de Sánchez. Según los informes de la investigación, el objetivo de dicho movimiento habría sido congraciarse con el entonces líder del PSOE, antes de su llegada a la presidencia del Ejecutivo central.
El tribunal encara ahora la fase de deliberación con dos testimonios que, lejos de despejar las dudas que pesan sobre las presuntas irregularidades en la Diputación extremeña, han dejado tras de sí un escenario de contradicciones y justificaciones difícilmente sostenibles ante las actas de la Guardia Civil.







