La última foto que me hice con Juan en Los Limoneros ha desaparecido del archivo de mi móvil. Es como si se la hubiera llevado con él. La tomó un camarero del restaurante el día que fuimos a almorzar con Javier Clemente, uno de sus grandes amigos. Juan era un hombre de costumbres sencillas, asiduo de los restaurantes modestos, pero que dieran bien de comer. Se entretenía con cosas pequeñas, pero soñaba a lo grande. Y sabía de fútbol como nadie, lo llevaba metido en la sangre. Esperábamos sus amigos el desenlace de un hombre al que operaron de una cadera casi a los 90, de cuya intervención no se recuperó. Le faltaban unos meses para cumplir 90 y estaba muy maltrecho. Tenerife, Canarias entera, le debe mucho a este hombre, clave en el fútbol español, bajo cuyo mandato en la Real Federación Española de Fútbol nuestra Selección Nacional fue campeona de Europa y del Mundo. Pero él era feliz en el Diez por Ciento, un restaurante de las medianías en el que se come pescado, con sus amigos Sergio Batista y Javier Garisoaín, Javier “el Cojo”, hablando de fútbol y de todo, porque a Juan le interesaba todo y opinaba de lo que le daba la gana. Era un verso libre, al que la cadena de radio que él presidió en la provincia lo masacró sin piedad, en una de las actuaciones periodísticas más vandálicas de la historia de la radio. A él y a su familia. A partir de esa persecución de los que se titulan adalides de la información, yo jamás volví a escuchar la SER. Ni lo haré nunca. Me parece una cadena sectaria, lo mismo que su matriz. Conmigo que no cuenten, son basura. Juan Padrón fue un maestro de la vida: sabía de todo. Trabajó como oficial mayor en la Notaría más importante de Canarias, la de Juan Antonio Cruz Auñón. Dominaba su trabajo y se sentía a gusto haciéndolo. En la Federación Tinerfeña de Fútbol llevó a cabo una labor extraordinaria y en la Española, no digamos. Con él y con Villar vivió el fútbol español una época histórica y a los dos los trataron como delincuentes. No hay derecho. Y todo por el poder. Pero la verdad saldrá a la luz. En España, el que resiste, gana. Juan Padrón resistió siempre, pero los años y una caída le pasaron factura. Las caídas a esa edad no perdonan. Últimamente su cuerpo estaba muy machacado. Con él se va un gran deportista y un gran dirigente del fútbol español. Juan Padrón es historia. Juan Padrón estará entre nosotros para siempre.
Juan Padrón, para siempre

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