El presidente turco Recep Tayyip Erdogan despidió a sus invitados de la cumbre de la OTAN en Ankara con un obsequio tan personal como imprevisto: un revólver Magnum grabado con el nombre de cada dirigente, seis balas reales y una nota que eximía al arma de los controles de exportación. El regalo fue el último episodio de una cumbre ya de por sí cargada de tensión, y puso a los líderes europeos en un apuro logístico y protocolar que nadie había anticipado.
El primer ministro británico Keir Starmer fue el primero en hacer público el regalo desde su avión de regreso a Londres, con evidente estupor. El primer ministro de Hungría, Péter Magyar, lo publicó directamente en X con una fotografía del revólver y la leyenda: «Un regalo inusual del presidente Erdogan en la cumbre de la OTAN: una pistola Magnum con munición, grabada con mi nombre». El belga Bart de Wever se enteró de la naturaleza exacta del contenido de la caja solo después de aterrizar en Bruselas, donde optó por entregar el arma a la policía aeroportuaria para que la guardara en una caja fuerte mientras se gestionaban los procedimientos legales aplicables.
Los equipos de seguridad de Ursula von der Leyen y António Costa, presidenta de la Comisión Europea y presidente del Consejo Europeo respectivamente, se hicieron cargo de ambas armas al llegar a Bruselas. La portavoz comunitaria Paula Pinho informó de que el revólver de Von der Leyen «se transportará y almacenará de forma segura» y que la presidenta tiene intención de donarlo a un museo militar una vez inutilizado. El polaco Karol Nawrocki tuvo especial cuidado con el suyo, teniendo en cuenta que en diciembre de 2022 el jefe de Policía de Polonia regresó de Ucrania con un lanzagranadas que terminó explotando en su oficina de Varsovia, hiriendo levemente a su propietario.
El revólver estaba presentado en una caja roja forrada de negro y la nota de eximición de controles de exportación, incluida por Turquía para facilitar el transporte, no eximió a los destinatarios de los propios controles de importación y seguridad en sus respectivos países, donde la introducción de un arma de fuego con munición real requiere procedimientos específicos. Ninguna delegación había sido avisada con antelación.






