- Publicidad -
Cajasiete
domingo, 7 junio,2026

El Papa pide a España que deje atrás las divisiones y apueste por la «cultura del encuentro»

En su primer discurso ante las autoridades españolas, el Pontífice recurre a san Juan de la Cruz y a santa Teresa de Ávila para hablar de esperanza en tiempos difíciles, y llama a Europa a ser «un don para toda la familia humana».

Con la solemnidad que exige la ocasión y la franqueza que ha marcado su pontificado, el Papa inauguró su viaje apostólico a España dirigiéndose a las más altas instancias del país —Majestades, autoridades civiles y cuerpo diplomático— con un discurso que combinó la reflexión espiritual con un mensaje político de fondo: España, y con ella Europa, tienen ante sí la tarea histórica de demostrar que la complejidad puede vivirse como una bendición, no como una amenaza.

El Pontífice comenzó recordando los casi dos milenios de historia cristiana en la Península ibérica, vinculada por la tradición a la predicación del apóstol Santiago. Pero lejos de quedarse en la arqueología religiosa, el discurso viró enseguida hacia el presente: la crispación política, el debilitamiento del pensamiento crítico en las redes sociales y la tentación de los discursos de identidad excluyentes que «parecen aclararlo todo, pero que pueblan el mundo de fantasmas y enemigos».

El Pontífice recurrió a dos figuras señeras de la mística española —san Juan de la Cruz y santa Teresa de Ávila— para exponer su lectura de la época. Del primero recuperó el concepto de la «noche oscura»: ese tiempo de desorientación en que el alma se libera de lo que presume conocer. «También hoy lo que más nos asusta es lo desconocido, ante lo cual puede prevalecer la sensación de no tener ya mapas», afirmó, antes de reclamar para la vida pública «hombres y mujeres que intuyan, en la oscuridad, la luz; en el fin, un posible comienzo».

De santa Teresa tomó la imagen del castillo interior: un camino hacia el propio corazón que no es huida del mundo sino apertura radical a él. Con esa base teológica, el Papa defendió la libertad religiosa y de conciencia como pilares irrenunciables de cualquier sociedad que aspire a la verdad.

Uno de los momentos más llamativos del discurso fue la reivindicación de la presencia islámica en la Península ibérica como ejemplo —imperfecto, pero real— de coexistencia y diálogo entre culturas. El Papa citó la escuela de traductores de Alfonso X el Sabio, donde expertos de las tres grandes religiones abrahámicas colaboraron en la transmisión del saber árabe, griego y hebreo, y destacó ciudades como Córdoba y Toledo como «lugares de mediación entre lenguas, religiones y saberes». El mensaje de fondo era claro: España ya tiene en su propia historia el argumento contra el miedo al otro.

En la misma línea invocó a san Ignacio de Loyola, quien en su propia crisis personal supo convertir la desolación en gracia. «Lo mismo puede suceder con las «novedades» que nos inquietan hoy», señaló, reclamando un lenguaje público que «evite las palabras que humillan o enfrentan» y opte «por la claridad que ilumina y la franqueza que abre caminos».

El Papa no esquivó los grandes debates del momento. Advirtió de que las nuevas tecnologías se han convertido en «un entorno artificial en el que los prejuicios se exacerban, el pensamiento crítico se debilita y los intereses prepotentes siembran impulsos destructivos». Y lanzó un llamamiento directo a quienes tienen responsabilidades económicas, políticas e institucionales: apostar de verdad por la escuela, la universidad, la investigación y la sociedad civil como semillero de participación y diálogo.

El discurso cerró con una reflexión sobre el papel de España en el proyecto europeo. El Papa animó a «impulsar el proceso de unión europea, no en oposición a otras potencias, sino como un don para toda la familia humana». Describió esta vocación como propia de Europa, «de la que España es protagonista original y fundamental», y la cifró en la capacidad de asumir la complejidad: «Joven es quien siente que tiene un futuro y una misión que aún interpelan».

El Pontífice agradeció también el «compromiso activo» de España con el derecho internacional y el multilateralismo, sin referirse expresamente a ningún conflicto en curso. El viaje continúa con varias etapas en distintas ciudades del país, donde se esperan multitudinarias celebraciones populares.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Información básica de protección de datos

Responsable: Seven Fields S.L.

Finalidad: publicar su comentario, sugerencia o valoración. 

Derechos: puede ejercitar su derecho de acceso, rectificación, supresión y otros, tal como aparece en la información ampliada que puede conocer visitando nuestra política de privacidad.

- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img

LECTOR AL HABLA