Carolina Darias lleva un año y pico al frente de la Alcaldía de Las Palmas. Allí, por cierto, más que una alcaldía heredó un solar, producto de la incompetente gestión de Augusto Hidalgo, que ha sido uno de los peores regidores del PSOE. Que ya es mérito. Las concejalías de Urbanismo, Limpieza y Parques y Jardines del Ayuntamiento grancanario están siendo cribadas por distintos departamentos de la Guardia Civil. Carolina se resiste insistimos, en soltar lastre y desprenderse de algunos y algunas de los responsables políticos –de momento–, pese a las opiniones de sus asesores y amigos.

Carolina tiene un excelente background político y personal en los distintos puestos que ha desempeñado. No olvidemos que ha ejercido, entre otras responsabilidades, el Ministerio de Política Territorial y Función Pública entre 2020 y de 2021, que fue ministra de Sanidad de 2021 a 2023, presidenta del Parlamento Regional, consejera del Gobierno de Canarias  y delegada del Gobierno en Canarias,​ cargo al que renunció para presentarse a las elecciones autonómicas de 2011 como candidata a la Presidencia del Cabildo de Gran Canaria. Pertenece al Cuerpo de Administradores Generales de la Administración Pública de la Comunidad Autónoma de Canarias en excedencia especial. E, insistimos, toda esta brillante y limpia trayectoria puede irse al traste por no desprenderse de ciertos concejales  que la pueden arrastrar en su caída, pese a no haber tenido Carolina responsabilidades políticas ni personales en lo que se está investigando por la Benemérita, bajo la dirección del Juzgado de Instrucción nº 2 de Las Palmas, cuyo titular,  Rafael Passaro Cabrera, tiene una bien ganada fama de juez serio y competente.

Bajo la lupa del juzgado no solo están unos cuantos jefes de distintos servicios. Pero el que tiene casi todas las papeletas en la rifa es un godo que nunca dejó de serlo, a pesar de haber hecho carrera en Canarias, al que la sonrisa del inútil mayor del reino, Augusto Hidalgo, hizo hijo adoptivo de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Pero no solo están funcionarios, también hay políticos que siguen en el consistorio y alguno de Podemos, que ya no está.

Bajo la lupa de la Guardia Civil, el juzgado y la fiscalía, está también un empresario y varias empresas; en concreto, una de la que formaban parte el empresario Felipe Guerra y un ex jefe de la Unidad Técnica de Parques y Jardines, Miguel Ángel Padrón, a quien la prensa se refiere erróneamente como jefe de servicio, puesto que nunca pudo desempeñar porque la normativa municipal no lo permite; y empresa la que, al parecer, se le asignaron sustanciosos contratos. Amén de otra sociedad de carácter patrimonial.

De los que están, Carolina tiene que decidir si tira por la borda a algunos y algunas y la que tiene mas números en el sorteo es una que lleva más silicona que una tienda de ferretería. Carolina no debería hundir su magnífica trayectoria con ellos. Que la sabiduría de la que siempre ha hecho gala la acompañe.