El Ministerio de Defensa de Taiwán ha informado este miércoles de la entrada de al menos once cazas de la Fuerza Armada china en su espacio aéreo a primera hora de la mañana, en el último episodio de una serie de vuelos que llevan incrementándose a lo largo del último año. Al mismo tiempo, seis buques de la Armada china y siete embarcaciones oficiales operaban en las inmediaciones del territorio, y varias de las aeronaves cruzaron la denominada «línea media» del estrecho de Taiwán.
Esa línea media fue trazada por Estados Unidos en los años cincuenta como frontera informal de mutuo acuerdo entre las dos orillas del estrecho. Pekín, sin embargo, recalca que no existe, dado que el país se rige por el principio de «una sola China». La respuesta oficial china a la denuncia de Taipéi siguió ese mismo argumento. La portavoz de la Oficina de Asuntos para Taiwán del Consejo Estatal, Zhang Han, afirmó que «independientemente de las narrativas falsas difundidas y de las armas compradas a terceros, nada puede cambiar el hecho de que Taiwán es una parte inalienable de China».
Las autoridades taiwanesas denuncian estas actividades como una medida de presión directa de Pekín para reivindicar de forma constante su soberanía sobre el territorio. Los analistas advierten además de que la estrategia china busca un doble efecto: saturar los sistemas de defensa aérea de Taipéi y generar en la población civil una «fatiga de alerta» que normalice lo que antes era excepcional.
Desde que Estados Unidos concentró recursos militares en Oriente Próximo con motivo del conflicto con Irán, varios analistas han señalado que China podría aprovechar la distracción de Washington para intensificar la presión sobre Taiwán, reforzando la narrativa de que EE.UU. es una potencia sobreextendida incapaz de garantizar la seguridad en varias regiones de forma simultánea. Por su parte, Taipéi ha respondido a la incursión con el despliegue de cazas, buques de la Armada y sistemas de misiles costeros.






