Un pasajero español aislado en el Hospital Gómez Ulla de Madrid ha dado positivo provisional en la prueba PCR realizada a su llegada. El paciente, que forma parte del grupo de 14 españoles repatriados, no presenta síntomas y su estado general es bueno, según fuentes del Ministerio de Sanidad. Los otros 13 españoles han dado negativo en la primera prueba PCR y permanecen en cuarentena en el centro sanitario militar.
Estados Unidos confirmó este lunes que uno de los 17 ciudadanos estadounidenses evacuados del barco ha dado positivo por la variedad Andes del virus. Según informó el Departamento de Salud norteamericano, el pasajero presenta actualmente síntomas leves mientras que otro viajero también ha dado positivo en la prueba PCR, aunque sin síntomas aparentes. La ministra francesa de Sanidad anunció que una de las cinco personas evacuadas desde Tenerife presentó síntomas durante el vuelo de regreso y posteriormente dio positivo. El estado de la paciente empeoró rápidamente durante la noche y se encuentra ingresada en cuidados intensivos en el Hospital Bichat de París.
La operación de desembarco en el puerto de Granadilla estuvo marcada por el fallecimiento de un guardia civil de 62 años que sufrió un infarto mientras participaba en el dispositivo de seguridad. El agente, destinado en la plana mayor de la Comandancia de Tenerife, se encontraba de reserva en el puesto de mando operativo cuando comenzó a sentirse mal. Los servicios de emergencia intentaron reanimarlo durante 40 minutos, pero no pudieron salvarle la vida. La asociación profesional Jucil lamentó en redes sociales que se trataba de otro compañero que pierde la vida en acto de servicio.
El dispositivo sanitario también registró un incidente que ha levantado dudas sobre los protocolos de bioseguridad. Una cámara captó a un psiquiatra del equipo de Sanidad Exterior bajándose de un microbús de la UME sin llevar puesto el equipo de protección individual, llevándolo en la mano y aireándolo en plena calle tras haber estado en contacto con pasajeros del barco. Se da la circunstancia de que ese vehículo era el autobús burbuja donde habían sido trasladados los 14 turistas españoles desde el crucero al aeropuerto.
Una de las críticas más contundentes al operativo ha sido la decisión de no realizar pruebas PCR a los pasajeros ni antes de abandonar el crucero ni al pisar tierra en Tenerife para ser trasladados al aeropuerto. La ministra de Sanidad, Mónica García, defendió este domingo que las autoridades sanitarias se ciñeron a los protocolos científicos y a los mecanismos epidemiológicos. Sin embargo, la aparición de tres casos positivos entre los repatriados ha reavivado las críticas de las autoridades canarias.
La presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, expresó su contrariedad por la aparición de los casos positivos y recalcó que las garantías sanitarias no se han dado. «Lo que espero es que el dispositivo transcurra con todas las garantías, garantías que a todas luces no se están dando», declaró el lunes, asegurando que no se hicieron pruebas PCR a los pasajeros evacuados.
El crucero MV Hondius zarpó del puerto de Tenerife el lunes a las 19.00 horas, cumpliendo la hora prevista desde el domingo. El barco comenzó la operativa de desamarrado pasadas las siete de la tarde, hora canaria, y a las 19.10 horas ya había salido del recinto portuario del sur de Tenerife. La embarcación navega ahora hacia Rotterdam, en Países Bajos, donde será sometida a un proceso completo de desinfección. A bordo viajan 26 tripulantes y el cadáver de una mujer alemana, una de las tres víctimas mortales del brote.
Las condiciones meteorológicas adversas obligaron a modificar el plan original. El barco, que inicialmente iba a permanecer fondeado frente a la costa sin atracar, tuvo que amarrar temporalmente en el puerto de Granadilla por recomendación de la Capitanía Marítima para garantizar una operativa más segura durante el desembarque de los últimos 28 pasajeros y tripulantes.
El operativo movilizó a 325 guardias civiles, 33 policías nacionales y efectivos de la UME, además de personal sanitario de Sanidad Exterior y equipos internacionales. En total se repatriaron 125 personas de 23 nacionalidades diferentes en siete vuelos distintos que despegaron desde el aeropuerto de Tenerife Sur entre el domingo y el lunes.
La Organización Mundial de la Salud ha clasificado a todas las personas que estuvieron a bordo como contactos de alto riesgo y recomienda su seguimiento durante 42 días. La única excepción es Estados Unidos, que ha decidido no imponer cuarentenas obligatorias a sus ciudadanos, una decisión calificada de arriesgada por el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien se desplazó a Tenerife para supervisar el operativo.







