Un cayuco que partió de la costa de Mauritania rumbo a las Islas Canarias fue hallado el pasado 20 de marzo frente a la costa de Brasil con nueve cadáveres a bordo, marcando una tragedia migratoria sin precedentes. El velero alemán que lo descubrió, a 563 kilómetros de la costa brasileña, alertó a las autoridades locales, quienes confirmaron que la embarcación, presumiblemente destinada a las Canarias, había derivado miles de kilómetros a través del Atlántico. Los cuerpos, en avanzado estado de descomposición, sugieren que los migrantes murieron por hambre y sed durante un viaje que pudo durar varios meses.
El cayuco probablemente quedó a merced de las corrientes oceánicas tras un fallo en su motor, según expertos en migración. Las autoridades brasileñas y españolas investigan si se trata de una de las embarcaciones desaparecidas reportadas en la ruta canaria, una de las más peligrosas del mundo, con más de 10,000 muertes registradas en 2024 según Caminando Fronteras. Aunque los documentos encontrados apuntan a nacionalidades malienses y mauritanas, la identidad exacta de las víctimas sigue sin confirmarse debido al deterioro de los restos.
Este incidente reaviva el debate sobre la seguridad de las rutas migratorias atlánticas y la falta de medidas efectivas de rescate. Mientras las ONG denuncian la negligencia de las autoridades, otros culpan a las mafias y al tráfico humano. Las familias de los desaparecidos, notificadas por organizaciones como Caminando Fronteras, exigen respuestas, pero la vasta extensión del océano complica cualquier investigación adicional.







