La sesión de control al Gobierno de este miércoles ha estado marcada por una tensión política sin precedentes, apenas un día después de la imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero por el caso Plus Ultra y tres días después de las elecciones andaluzas que dejaron al PP sin mayoría absoluta.
El caso Zapatero centra el debate político
Por primera vez en la democracia española, un expresidente del Gobierno ha sido imputado por delitos graves de corrupción. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha arremetido duramente contra Pedro Sánchez durante la sesión de control, exigiendo explicaciones sobre la imputación de Zapatero por organización criminal, tráfico de influencias y falsedad en documento público relacionados con el rescate a la aerolínea Plus Ultra.
Feijóo ha asegurado que los delitos imputados al expresidente socialista no se habrían podido cometer sin la complicidad del Gobierno actual, en alusión también a otros casos que afectan a figuras cercanas a Sánchez como el exministro José Luis Ábalos y el exsecretario de Organización Santos Cerdán.
El secretario general del PP, Miguel Tellado, calificó la situación como «tremendamente grave» para la historia democrática del país, subrayando que España se enfrenta a un momento sin precedentes que requiere explicaciones no solo de Zapatero, sino de todo el Partido Socialista.
Sánchez reivindica el balance económico del Gobierno
Pese a la presión de la oposición, el presidente del Gobierno ha defendido con firmeza los resultados de su gestión. En su respuesta a Feijóo, Sánchez ha reivindicado que el crecimiento económico, la creación de empleo y los avances sociales han sido los aspectos que han definido los ocho años de Gobierno de coalición progresista.
El presidente ha destacado que los resultados económicos, laborales y sociales de la acción del Gobierno están teniendo un efecto positivo en la ciudadanía. Durante su intervención, Sánchez subrayó la determinación del Ejecutivo para impulsar nuevas reformas que promuevan el crecimiento económico, la reducción de la desigualdad y el fortalecimiento de los servicios públicos.
En su respuesta al diputado Gabriel Rufián, del Grupo Parlamentario Republicano, el jefe del Ejecutivo reiteró el compromiso del Gobierno con estas prioridades y defendió las medidas implementadas durante su mandato.
Marlaska, en el punto de mira por la muerte de dos guardias civiles
La otra gran controversia de la jornada ha sido la gestión del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, tras la muerte de dos guardias civiles en Huelva el pasado 8 de mayo. Germán P.G., de 55 años y natural de Teruel, y Jerónimo J.M., de 56 años y oriundo de Villanueva del Rosario (Málaga), fallecieron cuando dos patrulleras de la Guardia Civil colisionaron durante la persecución de una narcolancha a 80 millas náuticas de la costa onubense.
La oposición ha centrado sus críticas en dos aspectos: la falta de medios para combatir el narcotráfico y la ausencia de Marlaska en el funeral de los agentes, ya que se encontraba en Canarias atendiendo un brote de hantavirus.
Durante la sesión de control, hasta tres diputados del PP intervinieron para exigir explicaciones al ministro. La portavoz del grupo popular, Cuca Gamarra, recordó a Marlaska que estas muertes ponen en evidencia la desprotección de los agentes ante la lucha contra el narcotráfico, al igual que ocurrió en febrero de 2024 con la tragedia de Barbate, donde otros dos guardias civiles perdieron la vida.
La polémica declaración de Marlaska
La respuesta del ministro del Interior ha generado aún más controversia. Marlaska negó que la muerte de los agentes fuera «un asesinato», afirmando que se produjo «en acto de servicio». El ministro defendió que los guardias civiles fallecidos iban en una de las mejores patrulleras y más rápidas del Estado, argumentando que «no tiene nada que ver Barbate con Huelva».
Marlaska ha destacado el aumento de inversión en medios materiales, asegurando que desde 2018 se han puesto más recursos que nunca para combatir el narcotráfico, con un incremento del 20% en efectivos y la compra de 20 nuevas embarcaciones. Sin embargo, la oposición ha replicado que si la lucha contra el narcotráfico fuera realmente una prioridad, la profesión estaría catalogada como «de riesgo».
El ministro fue abucheado la semana pasada durante la jura de nuevos guardias civiles en Baeza, donde afirmó estar «rabioso» y «dolido», pero no «impotente» ante lo ocurrido.
El regreso de Borja Sémper
Un momento destacado de la sesión fue el regreso del portavoz de la dirección del PP, Borja Sémper, quien volvió al Congreso tras diez meses apartado de la vida pública para someterse a un tratamiento médico por cáncer. Sémper preguntó directamente a Marlaska si considera que está «a la altura» del cargo de ministro del Interior.
Elecciones andaluzas: un terremoto político
La sesión de control también se ha producido en el contexto de las recientes elecciones andaluzas del pasado 17 de mayo, donde el PP de Juanma Moreno volvió a ganar pero perdió cinco escaños y la ansiada mayoría absoluta, quedando con 54 diputados. El partido necesitará el apoyo de Vox, que sumó un escaño más hasta alcanzar los 15 representantes, para formar gobierno.
El PSOE se mantuvo en segundo lugar con 28 escaños, dos menos que en 2022, en lo que la candidata María Jesús Montero admitió como «no buenos resultados», aunque garantizó que el partido «toma nota» para volver a la Junta.
En la izquierda a la izquierda del PSOE, Adelante Andalucía logró un sorpaso histórico sobre Por Andalucía, alcanzando ocho diputados y cuadruplicando su representación anterior. José Ignacio García, líder de Adelante, celebró el resultado afirmando que «hemos quitado la mayoría absoluta al PP».
Un parlamento dividido
La jornada refleja la profunda división política que atraviesa España en este momento. Con un expresidente imputado, la muerte de agentes del orden en acto de servicio, y un mapa electoral fragmentado tras las elecciones andaluzas, el Gobierno de Sánchez enfrenta uno de sus momentos más complicados.
El PP, sin embargo, no se ha lanzado a presentar una moción de censura, consciente de que la mayoría parlamentaria que sostiene al Gobierno podría no darles los votos necesarios. Según fuentes del partido, prefieren esperar «al momento preciso» antes de arriesgarse a un fracaso por «cuatro votos».
La próxima semana se votarán mociones derivadas de las interpelaciones de este miércoles, que podrían incluir una nueva solicitud de reprobación del ministro del Interior. Mientras tanto, el debate político continúa polarizado entre un Gobierno que defiende su balance económico y social, y una oposición que lo acusa de estar rodeado de casos de corrupción y de no proteger adecuadamente a las fuerzas de seguridad del Estado.







