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viernes, 24 abril,2026

Rajoy y Cospedal niegan ante el juez el espionaje a Bárcenas

El expresidente y la exsecretaria general del PP comparecieron este jueves ante la Audiencia Nacional cinco años después de ser investigados.

El juicio por la conocida como Operación Kitchen vivió este jueves una de sus jornadas más esperadas con el paso por la Audiencia Nacional de Mariano Rajoy y María Dolores de Cospedal. Ambos acudieron a la sede de San Fernando de Henares, en Madrid, para declarar como testigos sobre el supuesto operativo parapolicial que, presuntamente, se montó desde el Ministerio del Interior en 2013 para sustraer documentación comprometedora al extesorero del Partido Popular, Luis Bárcenas.

La declaración se produjo apenas tres días después de que el propio Bárcenas, en un extenso interrogatorio, señalara a la cúpula del PP de aquel año como ideóloga del operativo. Rajoy y Cospedal acudieron como testigos porque así lo decidió el instructor Manuel García Castellón, quien evitó profundizar en los indicios contra ambos durante la investigación.

El expresidente del Gobierno negó de forma rotunda haber tenido conocimiento del espionaje al extesorero. Según su versión, lo ocurrido respondió a una actuación policial amparada en la legalidad y desvinculada de cualquier objetivo partidista. Rajoy aseguró también que no destruyó ningún papel relacionado con la contabilidad B del partido, en contra de lo declarado por Bárcenas. Sí admitió, eso sí, haber enviado el ya célebre mensaje de ánimo al extesorero: «Luis, sé fuerte», que reconoció como propio durante el interrogatorio.

La abogada del PSOE, que ejerce la acusación popular, mostró al expresidente diversos intercambios de SMS con Bárcenas que Rajoy afirmó no recordar. En el juicio de la caja B, en su momento, el exlíder popular había llegado a calificar como «metafísicamente imposible» cualquier reunión en la que supuestamente se hablara de financiación irregular.

Por su parte, Cospedal intentó desmarcarse de la trama matizando la naturaleza de su relación con el excomisario José Manuel Villarejo. La exministra de Defensa reconoció haber mantenido entre ocho y nueve reuniones con el policía, aunque insistió en que le formulaba preguntas y no encargos, al tratarlas como cosas distintas. Los encuentros, según explicó, se producían habitualmente en su despacho como secretaria general del PP, salvo una breve cita en una cafetería céntrica que duró apenas cinco minutos. Negó, además, cualquier amistad personal con el excomisario.

La exdirigente cuestionó incluso la existencia misma del episodio del supuesto robo de documentación, apuntando que duda de que eso ocurriera así. Y descartó que ni Villarejo ni Rajoy le informaran en ningún momento de alguna sustracción de material a Bárcenas.

Desde el Gobierno, varios ministros han reclamado al PP y a Alberto Núñez Feijóo explicaciones y responsabilidades sobre lo ocurrido hace más de una década. La actual dirección del PP, sin embargo, insiste en desvincularse de los hechos que se juzgan.

El proceso continuará en las próximas semanas con nuevas declaraciones clave. La Operación Kitchen, que toma su nombre del apodo con el que se conocía al chófer infiltrado en el entorno de Bárcenas, sigue siendo uno de los episodios más sensibles de la crónica judicial reciente en España.

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