Seis bodegas de Tenerife le bastaron a Miguel Ángel Millán para responder a una pregunta que daba título a la cata: “¿A qué sabe un volcán?”. El sumiller, reconocido como Mejor Sumiller del Mundo en 2023 en los premios 50 Best, dirigió esa Gran Cata de Vinos de Tenerife con una selección pensada para mostrar por qué los vinos de la isla saben, literalmente, a su tierra.

La clave de ese sabor está bajo los pies. El viñedo tinerfeño crece sobre suelos de origen volcánico, en las laderas del Teide, un entorno que apenas se repite en otros puntos del planeta y que transmite a la uva una mineralidad particular. De ahí que los llamados vinos volcánicos de la isla hayan acaparado buena parte de las miradas en el congreso: su carácter, difícil de imitar fuera del archipiélago, es precisamente lo que los distingue.

Millán no es un nombre cualquiera en este terreno. El sumiller, que forjó su carrera en las bodegas de restaurantes como Jockey, Santceloni, Kabuki y DiverXO, donde pasó seis años como jefe de sumilleres, fue elegido Mejor Sumiller del Mundo con el Beronia World’s Best Sommelier Award en 2023. Hoy dirige la propuesta de vinos del restaurante EMi, en Madrid, que logró una estrella Michelin en su primer año. Hace unos meses, además, recibió el título de primer “guardián de los vinos de Tenerife”, un reconocimiento creado por el Island Wines Summit para distinguir a los embajadores internacionales de los vinos isleños.

La selección reunió a seis bodegas de otras tantas denominaciones, elegidas para reflejar la variedad enológica de la isla. Entre ellas figuraban nombres de referencia como Bodegas Insulares de Tenerife o Suertes del Marqués, en una propuesta que buscaba recorrer los distintos matices que aporta el entorno del Teide a los vinos. La cata formaba parte del amplio despliegue de la isla en el congreso, que sirvió más de 4.100 catas personalizadas en su Túnel del Vino, atendido por sumilleres y enólogos de las seis denominaciones de origen de la isla.

La apuesta se enmarca en el empeño de Tenerife por situar sus vinos en el mapa gastronómico internacional. Con variedades de uva locales poco habituales fuera del archipiélago y una decena de denominaciones de origen repartidas por el territorio, la isla reivindica un patrimonio vinícola singular, forjado sobre cepas que en muchos casos sobrevivieron a la filoxera que arrasó Europa. El mensaje que dejó Millán en San Sebastián apuntaba justo a esa idea: que basta con descorchar una botella de la isla para notar, en el paladar, la huella del volcán.