Escalonar las mejoras retributivas a lo largo de los tres próximos presupuestos, hasta 2029, es la fórmula con la que el Servicio Canario de la Salud ha movido ficha en el conflicto con sus médicos. Los sindicatos convocantes, el Sindicato Médico Canario y el de Empleados Médicos de Canarias (SEMCA), admiten que ese planteamiento supone un avance respecto a lo que la Consejería ofrecía hasta ahora, pero insisten en que no basta para hablar de un principio de acuerdo y mantienen la huelga indefinida que arrancó el pasado viernes.
El secretario general del Sindicato Médico en las islas, Levy Cabrera, detalló en qué consisten esos progresos: además de una subida de la hora de guardia diurna, el Gobierno se compromete a ir abordando en los sucesivos ejercicios unas mejoras que, alega, no caben en un solo presupuesto por los topes de gasto. Los facultativos se dicen dispuestos a estudiar ese calendario, aunque reclaman concreción sobre cómo quedarían las jornadas y qué descansos se garantizarían. Por ahora, esperan a que la dirección del SCS convoque formalmente al comité de huelga para poner negro sobre blanco su última propuesta.
El pulso, mientras tanto, se libra también en las cifras. En esta segunda jornada, la de este lunes, Sanidad rebajó el seguimiento al 9,34%, con 363 médicos en paro de los 3.888 afectados, frente al 60% que manejan los sindicatos, que lo describen como masivo en Atención Primaria. Dos lecturas difícilmente conciliables de un mismo día.
Detrás hay semanas de choque. Los convocantes acusan a la Consejería de Esther Monzón de haber ignorado los 18 puntos de su plan estratégico y rechazaron el preacuerdo que UGT rubricó al margen. Desde el otro lado, Sanidad cifra en unos seis millones el coste diario de la huelga y advierte de su impacto en unas listas de espera que engordan con cada consulta e intervención suspendida.
La cuenta atrás tiene fecha marcada: el 26 de octubre. Ese día los médicos decidirán si el paro se prolonga en noviembre, y lo harán según cuánto avancen los contactos con el Ejecutivo de Fernando Clavijo. No es un detalle menor para un gobierno de coalición que afronta las autonómicas de mayo de 2027 y que preferiría no llegar a las urnas con la sanidad en pie de guerra.




