El Paris Saint-Germain se proclamó campeón de la Liga de Campeones por segunda vez consecutiva en toda su historia, tras imponerse al Arsenal en la tanda de penaltis de la final disputada en el Puskás Aréna de Budapest. Después del 1-1 con el que acabó la prórroga, tras los goles de Kai Havertz en el minuto 6 y Ousmane Dembélé de penalti en el 66, el duelo se resolvió desde los once metros por 4-3 para el bloque de Luis Enrique.
El conjunto parisino llegaba con el sueño del bicampeonato. El Arsenal de Mikel Arteta, por su parte, llegaba invicto desde el inicio de la competición y con la ilusión de conquistar por primera vez el título más importante a nivel de clubes en Europa.
Los penaltis, con dos tiros enviados fuera por Eberechi Eze y Gabriel Magalhães, alargaron la hegemonía europea del PSG y encumbran la filosofía y el trabajo del técnico español Luis Enrique, que consiguió su tercer éxito como entrenador en la Champions, el segundo con el conjunto francés, sumado al que obtuvo antes con el Barcelona.
Durante los 30 minutos de prórroga, franceses e ingleses pusieron a trabajar a los porteros. Kvaratskhelia tuvo el segundo para el PSG en el minuto 77, en una contra, pero estrelló el balón en el poste. Vitinha rozó el larguero instantes antes del final y el PSG pudo resolver en una contra la eliminatoria sin necesidad de llegar a los penaltis, pero no fue así.
El PSG se convirtió así en el tercer equipo en toda la historia en ganar tanto el título de liga como la Copa de Europa en temporadas consecutivas, después del Real Madrid en las temporadas 1956-57 y 1957-58, y el Ajax en las temporadas 1971-72 y 1972-73.







