Terminar un rescate de madrugada y recibir la siguiente llamada apenas dos o tres horas después. Así describe las jornadas de sus compañeros Marcos Díaz, delegado de CGT en el comité de empresa de Salvamento Marítimo, que denunció este jueves el agotamiento de las tripulaciones que atienden el repunte migratorio en El Hierro y cargó contra la “absoluta falta de previsión” de la empresa pública.
El sindicalista sitúa el foco en una isla concreta. Las llegadas a El Hierro crecieron en octubre un 56% respecto al mismo mes del año pasado, con unas 6.000 personas atendidas, una presión que recae sobre unas tripulaciones que, según Díaz, trabajan al límite. El representante reprocha a la dirección que “no se enteran de que el tiempo de las calmas llega ahora”, en referencia al periodo del año en que el mar se calma y se multiplican las travesías, y que debería haber medios preparados para reforzar la zona en los momentos de mayor afluencia de embarcaciones.
La queja se agrava, a su juicio, por una decisión concreta de la entidad. Lejos de reforzar los medios, denuncia Díaz, a lo largo de este año se han retirado tres guardamares de las islas para trasladarlas a la Península, de modo que buena parte de la actividad en El Hierro recae ahora sobre dos salvamares, la Diphda y la Navia, que sostienen rescates encadenados sin apenas respiro.
El desgaste no es solo físico. El delegado incide en el impacto psicológico de un trabajo en el que llegan personas fallecidas, y adultos y niños en muy malas condiciones, una carga emocional que se suma a los periodos de embarque de treinta días en los que resulta casi imposible descansar. CGT advierte, además, de que hay profesionales físicamente agotados que siguen embarcando, en parte por las consecuencias económicas que puede acarrearles una baja.
Díaz reivindica que el personal de Salvamento sale al mar pase lo que pase y ante cualquier emergencia, no solo las vinculadas a la inmigración. Pero alerta de que el escenario actual es “inviable” y pone el ejemplo del peligro que supondría tener que auxiliar a una embarcación de recreo o a un crucero en apuros mientras los recursos disponibles ya están desbordados por los rescates de cayucos.
La denuncia sindical se suma a la del propio sector sanitario y a la del Gobierno de Canarias, que estos días ha reclamado al Estado más medios ante una presión migratoria que, advierten los trabajadores, será todavía más difícil de afrontar cuando pasen las calmas y el alisio complique las operaciones en el mar.




