Una movilización masiva de agricultores y ganaderos ha colapsado el centro de la capital española en una jornada marcada por la reivindicación y las fuertes restricciones al tráfico. Según las cifras proporcionadas por las organizaciones convocantes, alrededor de 8.000 profesionales del sector primario y unos 500 tractores han tomado las arterias principales de la ciudad para exigir una reforma profunda de las políticas agrarias, tanto a nivel nacional como europeo. Los manifestantes denuncian el asfixiante aumento de los costes de producción, la excesiva burocracia de la Política Agraria Común y la competencia desleal de productos importados de terceros países.
La entrada de la maquinaria agrícola se ha producido de forma escalonada desde primera hora de la mañana, organizada en cinco columnas que han accedido a la ciudad desde diferentes puntos de la geografía nacional. El despliegue ha generado importantes retenciones en los accesos por carretera y ha obligado a cortar tramos emblemáticos en el eje Prado-Recoletos y las inmediaciones del Ministerio de Agricultura. El sonido de los cencerros y las bocinas de los tractores ha acompañado una marcha que busca visibilizar la crisis de rentabilidad que atraviesa el campo y la falta de relevo generacional en las explotaciones.
El sector exige medidas concretas para garantizar precios justos en origen y una flexibilización de las normativas medioambientales que, a su juicio, lastran la competitividad de la producción española. Durante la lectura del manifiesto frente a la sede ministerial, los representantes agrarios han advertido de que las movilizaciones continuarán si no se producen avances significativos en las negociaciones con el Gobierno. Por su parte, el Ejecutivo ha reiterado su voluntad de diálogo, aunque recuerda que gran parte de las reclamaciones dependen de los acuerdos marcos establecidos en Bruselas.
El impacto en la movilidad urbana ha sido total durante gran parte de la mañana y la tarde, con desvíos en decenas de líneas de autobús y el cierre de varias estaciones de Metro por precaución ante la afluencia de manifestantes. A pesar de la tensión logística, la jornada se ha desarrollado sin incidentes graves de orden público, bajo un fuerte dispositivo policial encargado de canalizar las columnas de tractores hacia la salida de la capital al término de la protesta. El campo español vuelve a demostrar así su capacidad de presión en un momento crítico para la sostenibilidad de la producción agroalimentaria.







