La tensión continúa en Torre Pacheco (Murcia) tras los disturbios registrados en los últimos días como reacción a la agresión sufrida por un hombre de 68 años el pasado miércoles. Este lunes, la Ertzaintza ha detenido en Rentería (Guipúzcoa) al tercer supuesto implicado en la agresión que desató la ola de violencia en la localidad murciana.
Según han confirmado fuentes de la investigación, el arresto ha sido posible gracias a una alerta emitida por la Guardia Civil, que ya había identificado al sospechoso y alertado a otros cuerpos policiales. La policía vasca lo localizó en la estación de tren de Rentería cuando intentaba dirigirse a Irún, supuestamente con intención de cruzar la frontera hacia Francia.
El detenido, que no tiene domicilio en Torre Pacheco, fue puesto a disposición de la Guardia Civil y permanece bajo custodia. Con esta detención, ya son tres los presuntos autores identificados por la agresión, junto a los dos primeros detenidos —ambos de nacionalidad marroquí y no residentes en el municipio—.
Las autoridades investigan aún qué hacían los tres implicados en la localidad y cuál fue el motivo del ataque, ya que la víctima no fue robada, sino simplemente golpeada.
Además del caso central, los disturbios que han sacudido Torre Pacheco durante las últimas noches han dejado ya otras nueve detenciones relacionadas con la colaboración directamente en el encubrimiento del presunto autor material de la agresión -quien ya ha sido identificado por los investigadores-, incidentes violentos, altercados callejeros y posibles delitos de odio. La tensión ha crecido especialmente en el barrio de San Antonio, donde reside una numerosa comunidad migrante, en su mayoría marroquí, dedicada al trabajo agrícola.
Como medida de contención, la Guardia Civil y la Policía Local han establecido desde la tarde del lunes un dispositivo de vigilancia en los accesos por carretera a Torre Pacheco. El objetivo es interceptar la posible llegada de personas ajenas al municipio que puedan portar palos u otros objetos susceptibles de ser utilizados en enfrentamientos.
Desde las 19:00 horas, agentes identifican a ocupantes de vehículos sospechosos como medida disuasoria ante posibles altercados. Este despliegue se suma a la vigilancia en las zonas más conflictivas del municipio, en particular el barrio de San Antonio.
Una decena de vehículos de la Guardia Civil y la Policía Local —en ocasiones hasta más— patrullan las inmediaciones de la rotonda Antonio Martínez ‘El Vinatero’, junto a la calle Río Guadalentín, uno de los puntos neurálgicos donde se han concentrado los disturbios en los últimos días. También se han desplegado drones para vigilar la zona desde el aire.
Con la llegada del anochecer, vecinos, periodistas y curiosos permanecen en las inmediaciones, en un ambiente de aparente calma, pero cargado de tensión.
Esta será la cuarta noche consecutiva con fuerte presencia policial desde que comenzaron los disturbios. Las autoridades insisten en la necesidad de mantener la calma y evitar cualquier comportamiento que pueda agravar la situación.







