Lo que debía ser el comienzo de unas vacaciones se convirtió en una pesadilla: un Boeing de Ryanair procedente de Bristol (vuelo FR4757) aterrizó en el Aeropuerto de Gran Canaria el pasado viernes por la tarde sin una sola maleta facturada a bordo.
Según informan fuentes locales, los más de setenta equipajes se quedaron en tierra debido a “limitaciones de tiempo” provocadas por un retraso relacionado con un problema de seguridad en el aeropuerto de origen. Al llegar, los pasajeros se encontraron con la sorprendente noticia y sin pertenencias indispensables: desde medicamentos hasta ropa, lentes de contacto o protector solar, lo que generó una situación de urgencia en plena llegada a la isla.
Una de las afectadas, Sophie Payne, usuaria asmática, relató que tuvo que buscar una farmacia en una zona que desconocía para reponer su inhalador, pues se quedó sin el suyo junto a sus pertenencias. Otro grupo de universitarios desplazados para celebrar cumpleaños y graduaciones describió la escena con incredulidad: “solo un carrito de bebé fue embarcado” entre el equipaje de cientos de viajeros.
Algunos pasajeros recibieron el mensaje de que las maletas llegarían la noche del sábado, pero muchos denuncian una falta total de comunicación por parte de Ryanair, limitándose a indicar que se consultara la app oficial. Pasajeros mayores, sin acceso a smartphones, quedaron desasistidos.
Hasta ahora, ni Ryanair ni el aeropuerto de Bristol han realizado declaraciones públicas. El diario The Sun sí ha recogido las quejas de los pasajeros afectados, quienes denunciaron el estrés de la situación y exigieron soluciones inmediatas. La incertidumbre persiste a la espera de que las maletas lleguen y que la aerolínea agilice la comunicación y compensación a los usuarios.
Este incidente se suma al clima creciente de controversia sobre las políticas de equipaje de las compañías low cost, en especial Ryanair, que ha endurecido sus controles y penalizaciones durante 2025. Las multas de hasta 120 € por retrasos o exceso de equipaje y la obligatoriedad de tarjeta digital han motivado críticas de organizaciones de consumidores como la OCU, que denuncian un trato abusivo contra viajeros, especialmente en Canarias debido a su dependencia del transporte aéreo







