El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado este miércoles un principio de acuerdo con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, respecto al estatus estratégico de Groenlandia. El mandatario estadounidense, que ha comparecido en el marco del Foro Económico Mundial, ha calificado el pacto como algo muy bueno para Estados Unidos y para todos los países de la Alianza Atlántica, poniendo fin de forma efectiva a una de las crisis diplomáticas más graves de los últimos tiempos entre Washington y el viejo continente.
Como consecuencia inmediata de este entendimiento, Trump ha comunicado la suspensión definitiva de la amenaza de aranceles del 10 por ciento que planeaba entrar en vigor el próximo 1 de febrero. Esta medida de castigo estaba dirigida contra ocho países europeos, entre ellos Alemania y Francia, a los que la Casa Blanca acusaba de injerencia por realizar maniobras militares en la isla ártica y defender la soberanía absoluta de Dinamarca frente a las pretensiones de compra estadounidenses. Con este anuncio, los mercados internacionales han reaccionado con alivio ante lo que parece ser el cierre de un frente de inestabilidad económica global.
Aunque los detalles específicos del acuerdo todavía no se han hecho públicos en su totalidad, las declaraciones de Mark Rutte sugieren que la OTAN asumirá un papel más relevante en la gestión de la defensa de Groenlandia, garantizando el uso de sus bases estratégicas bajo un paraguas multilateral que satisfaga las preocupaciones de seguridad de Washington sin vulnerar la soberanía danesa. Este paso permite a Trump presentar el resultado como una victoria política en su política de América primero, al asegurar un mayor control sobre los recursos y la posición geográfica de la isla sin necesidad de ejecutar las sanciones comerciales que habrían dinamitado la relación transatlántica.
La noticia ha sido recibida con cautela pero satisfacción en las capitales europeas. El repliegue de la amenaza arancelaria supone un balón de oxígeno para la industria automovilística alemana y el sector del lujo francés, que se preparaban para un impacto multimillonario en sus exportaciones.







