Cada día pasan 110.000 vehículos por el tramo de la TF-5 entre Guamasa y el aeropuerto de Tenerife Norte. Es el cuello de botella más crónico de la isla y uno de los más denunciados de Canarias. La solución llegará, si todo va según lo previsto, en unos 35 meses desde que empiece la obra. Primero hay que adjudicar el contrato. Eso podría pasar este abril. O puede que no.
El Gobierno de Canarias sacó a licitación a finales de 2025 el proyecto de un tercer carril en dirección descendente entre los kilómetros 11 y 15 de la TF-5. Nueve empresas han presentado oferta: Acciona, Dragados, FCC, Ferrovial, OHLA, Sacyr, Sando-El Silbo, TRAYSESA y Satocan. El presupuesto es de 66,4 millones de euros y el plazo de ejecución, 35 meses.
La resolución del concurso se espera para este mes de abril. Una vez adjudicada, el Gobierno ha dicho que las obras arrancarán antes del verano.
El proyecto no es solo un carril. Incluye mejoras en tres nudos: el intercambiador de Guamasa, el de acceso al aeropuerto Norte (Los Rodeos) y el de San Lázaro. Según las estimaciones oficiales, la intervención aumentará la capacidad actual del tramo hasta un 50%.
El problema lleva décadas sin solución. La TF-5, conocida popularmente como «la autopista del norte», une Santa Cruz con La Laguna, el Área Metropolitana, los municipios del norte y el aeropuerto de Los Rodeos. Es la vía de entrada y salida diaria de decenas de miles de trabajadores, residentes y turistas. Los atascos en hora punta son estructurales, no puntuales.
Un dato que da escala: 110.000 vehículos al día en ese tramo. Para comparar, la M-30 de Madrid mueve alrededor de 200.000 en sus tramos más cargados. Para una isla de 900.000 habitantes, la TF-5 a esa intensidad no es una anomalía: es una señal de un sistema de movilidad que lleva años sin respuesta real.
El proyecto incluye una novedad técnica: tanques de tormentas subterráneos bajo los carriles nuevos, una solución que el Cabildo ha presentado como pionera en Canarias para capturar y aprovechar el agua de lluvia.
Si la adjudicación se demora, las obras no comenzarán antes del verano. Si comienzan en junio, el carril no estará operativo hasta finales de 2028 como pronto.
Tres años es el tiempo que el norte de Tenerife lleva esperando esta solución desde que el proyecto fue anunciado públicamente. Treinta y cinco meses más es lo que tardará en estar lista si todo sale bien. Para los conductores que entran a trabajar a La Laguna cada mañana, la obra ya llega tarde. La pregunta ahora es si al menos llega sin más retrasos.







