El Ministerio de Sanidad ha convocado de urgencia a las comunidades autónomas para coordinar el envío de vacunas a Ceuta, en un nuevo intento de reforzar la respuesta sanitaria a la crisis migratoria que vive la ciudad desde finales de julio. La reunión extraordinaria de la Comisión de Salud Pública se celebrará este lunes 24 de agosto, a las 12:00 y por videoconferencia, con un único punto en el orden del día: la activación de un mecanismo de solidaridad para vacunas en relación con la situación en Ceuta. El objetivo es inmunizar a los miles de migrantes que aún permanecen en el enclave tras la entrada masiva del 30 de julio.
El paquete de vacunas que Sanidad quiere movilizar responde a un plan de inmunización básico. Entre las dosis figuran la triple vírica, además de las que previenen la varicela, la poliomielitis, el tétanos y la difteria, todas ellas parte de protocolos consolidados en el sistema español, sin controversia científica sobre su uso. El llamado mecanismo de solidaridad es el sistema que permite que unas administraciones cedan recursos sanitarios a otra cuando esta no puede sostener la situación por sí sola. La convocatoria, firmada por el director general de Salud Pública, Pedro Gullón, admite expresamente la premura y la necesidad de abordar la cuestión lo antes posible, tras los contactos mantenidos entre Ceuta, el Ministerio y la ponencia de vacunas.
La medida se explica por la aparición de varios problemas sanitarios en la ciudad. Sanidad ha informado de 18 menores con una prueba de tuberculosis positiva y dos casos confirmados de la enfermedad, además de consultas por gastroenteritis, sarna e impétigo. El Ejército, por su parte, ha contabilizado al menos 24 casos de sarna entre sus militares desplegados en la Comandancia General de Ceuta. Los expertos, no obstante, piden cautela con la interpretación de estos datos: la Sociedad Española de Epidemiología advierte de que estas dolencias no deben vincularse directamente con la condición de migrante, sino con las condiciones de insalubridad, falta de recursos y hacinamiento en que malviven muchas de estas personas.
La iniciativa, sin embargo, alimenta una contradicción que sobrevuela toda la crisis. La necesidad de movilizar vacunas de otras comunidades, sumada a la contratación de más de 90 profesionales de refuerzo y a la llamada a médicos voluntarios para cubrir guardias, choca con el mensaje que el propio Ministerio ha sostenido desde el principio. La ministra Mónica García ha insistido de forma reiterada, también durante su visita a Ceuta el 16 de agosto, en que el sistema sanitario ceutí está fuertemente tensionado pero no colapsado. Los profesionales, en cambio, describen una realidad mucho más delicada: médicos, enfermeras y sindicatos denuncian que la crisis ha caído sobre un sistema que ya arrastraba déficits estructurales de personal y que ahora trabaja al límite, mientras el Consejo General de Enfermería reclama activar niveles superiores de alerta asistencial.
La reunión del lunes se enmarca en una respuesta institucional que se intensifica a medida que la crisis se cronifica. La próxima semana, una delegación del Ministerio encabezada por el secretario de Estado de Sanidad y presidente del Ingesa, Javier Padilla, visitará Ceuta para evaluar sobre el terreno el impacto en el Hospital Universitario y en la Atención Primaria, y podría permanecer varios días en la ciudad. El envío de vacunas se suma así al despliegue de refuerzos policiales, militares y asistenciales, y confirma que la emergencia de Ceuta, además de migratoria y humanitaria, tiene ya una dimensión sanitaria de primer orden que el Gobierno trata de contener sin admitir que el sistema haya llegado a romperse.






