El expresidente de la Generalitat y líder de Junts, Carles Puigdemont, ha calificado a Ceuta y Melilla como «dos colonias o ciudades dentro de Marruecos» y ha reclamado un referéndum de autodeterminación para ambas. Lo ha hecho en una extensa entrevista con el diario británico The Sunday Times desde su residencia en Waterloo (Bélgica), en la que sostiene que, «desde una perspectiva marroquí, son por supuesto una herida».
«¿Qué sentido tiene que un país de la Unión Europea tenga dos colonias dentro de Marruecos?», planteó el dirigente independentista, que admitió sin embargo que la población de Ceuta «es muy española». Pese a ello, sostuvo que «su posición sería más legítima si celebraran un referéndum de autodeterminación», en una propuesta con la que traslada a las ciudades autónomas el mismo marco del derecho a decidir que defiende para Cataluña.
Puigdemont vinculó de forma explícita la cuestión ceutí con el conflicto catalán. «España no permitirá hacer un referéndum porque temen que nosotros pidamos también un referéndum», afirmó, al relacionar la negativa a una consulta en Ceuta con el pulso soberanista en Cataluña. La caracterización de las dos ciudades como colonias coincide con la reivindicación histórica de Rabat, que reclama su «derecho histórico y geográfico» sobre unos territorios que forman parte de España y de la Unión Europea.
La afirmación choca con la realidad jurídica e histórica de ambas ciudades. Ceuta es española desde el siglo XVII y Melilla desde finales del XV, y ninguna de las dos figura en la lista de territorios pendientes de descolonización de Naciones Unidas, a diferencia del Sáhara Occidental, que Puigdemont no menciona. La comparación con una colonia, además, contrasta con el reconocimiento del propio dirigente de que el sentimiento de españolidad es muy fuerte entre los ceutíes.
El expresidente aprovechó la entrevista para reivindicar de nuevo el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017. Aseguró que no se arrepiente «de nada» de las decisiones tomadas entonces, aunque el precio haya sido pasar «la vida entera» en el exilio, y sostuvo que los independentistas «derrotaron democráticamente a España». Sobre la pérdida de apoyo social del independentismo en Cataluña se mostró escéptico, y afirmó que sus sondeos internos apuntan a que, en un referéndum pactado con el Estado, la independencia «ganaría».
Puigdemont reiteró que su partido sigue sin confiar en el Ejecutivo de Pedro Sánchez, del que dijo que «no estamos dispuestos a ayudar a un gobierno que no ayude a Cataluña», y criticó su política exterior. Sus palabras sobre Ceuta y Melilla, que en la práctica avalan parte del discurso nacionalista marroquí sobre la soberanía de ambas ciudades, se producen mientras Madrid rechaza de plano cualquier cuestionamiento de la titularidad de los dos enclaves.






