El presidente de Colombia, Gustavo Petro, y el estadounidense, Donald Trump, se han reunido este martes en la Casa Blanca en un encuentro destinado a rebajar la tensión diplomática acumulada en los últimos meses. La cita, que ha durado aproximadamente dos horas, marca un punto de inflexión tras un periodo de duros reproches personales y sanciones económicas impuestas por Washington al mandatario colombiano. Al término de la reunión, Petro ha mostrado su satisfacción calificando el encuentro con un nueve sobre diez respecto a sus expectativas iniciales. El dirigente ha destacado la franqueza del diálogo y ha subrayado que el objetivo era demostrar a la nueva Administración que Colombia sigue siendo un aliado estratégico, especialmente en la lucha contra el narcotráfico.
La agenda bilateral se ha centrado en cuatro puntos críticos que definen la relación actual entre ambos países. Sobre el tráfico de drogas, Petro ha presentado datos de incautaciones para contrarrestar las críticas de Trump, quien anteriormente le había acusado de connivencia con las mafias. Respecto a Venezuela, ambos mandatarios han abordado la situación política tras la captura de Nicolás Maduro, defendiendo Petro una salida racional que evite un colapso social. También se ha discutido la cooperación en energía limpia frente a la crisis climática y se han planteado estrategias conjuntas para frenar las economías ilegales que alimentan el flujo migratorio hacia el norte.
Este encuentro supone una tregua significativa después de que Trump llegara a revocar la visa de Petro y amenazara con una guerra comercial. La firma de una dedicatoria personal de Trump a Petro en su libro oficial, con el mensaje Amo a Colombia, simboliza el restablecimiento de los canales directos de comunicación entre las dos administraciones. Aunque persisten diferencias ideológicas profundas, ambos gobiernos han acordado mantener una relación de cooperación práctica para garantizar la estabilidad en el hemisferio.







