El exciclista cántabro Óscar Freire, tres veces campeón del mundo de fondo en carretera, ha sido condenado por un delito leve de injurias y vejaciones hacia su esposa. La sentencia, dictada por el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 5 de Torrelavega, impone al deportista una pena de nueve días de localización permanente en un domicilio diferente al de la víctima, así como una orden de alejamiento y la prohibición de comunicarse con ella durante un periodo de seis meses.
Los hechos se precipitaron el pasado domingo, cuando la mujer de Freire acudió al cuartel de la Guardia Civil para presentar una denuncia por un presunto delito de malos tratos en el ámbito familiar. En su declaración, relató episodios de acoso continuo, amenazas y un control obsesivo que incluía sospechas sobre la colocación de localizadores en su vehículo. Tras la denuncia, el exciclista fue detenido por los agentes y pasó la noche en las dependencias policiales antes de ser puesto a disposición judicial esta mañana.
Durante la comparecencia en el juzgado, lo que inicialmente se tramitaba como un presunto delito de violencia de género más grave se ha transformado en un juicio rápido por delito leve tras alcanzar las partes un acuerdo de conformidad. La abogada de la mujer ha explicado que esta decisión busca evitar un mayor desgaste emocional para la víctima y su entorno familiar, dado que el matrimonio se encuentra actualmente en trámites de separación.
El fallo judicial prohíbe a Óscar Freire aproximarse a menos de 200 metros de su esposa, de su lugar de trabajo o de cualquier espacio que ella frecuente. La resolución ya es firme al haber sido aceptada por el propio exciclista, quien ha reconocido los hechos que se le imputaban. Este episodio empaña la imagen pública de una de las figuras más laureadas del ciclismo español, cuya carrera profesional finalizó en 2012 dejando un legado de tres maillots arcoíris y numerosas victorias en las grandes clásicas internacionales.







