El canciller alemán, Friedrich Merz, ha concretado la disposición de su Gobierno para participar en una misión internacional destinada a asegurar la navegación en el estrecho de Ormuz. Ante la escalada de tensión en la región, que ha interrumpido el tráfico del 20% del suministro mundial de petróleo y gas, Merz presentará en París una oferta formal de cooperación. Esta propuesta marca un giro en la política exterior de Berlín, pasando de las declaraciones de intención a un compromiso logístico y militar específico.
La oferta alemana contempla el despliegue de dragaminas y buques de reconocimiento para escoltar el tránsito comercial en este punto estratégico. No obstante, el canciller ha supeditado la intervención a condiciones estrictas: el cese de las hostilidades actuales, la existencia de un mandato internacional —preferiblemente de las Naciones Unidas— y el visto bueno del Parlamento federal (Bundestag). Berlín también planea poner a disposición de la misión su base logística en Yibuti, aunque por el momento se descarta el envío de fragatas de combate.
Merz ha subrayado que la prioridad de Alemania sigue siendo la defensa y no la intervención directa en el conflicto, pero considera esencial que Europa tome un papel activo en la libertad de navegación. La cumbre en la capital francesa servirá para definir si esta fuerza naval se articulará bajo el paraguas de la OTAN o como una coalición de países europeos con apoyo estadounidense.







