- Publicidad -
Cajasiete
viernes, 22 mayo,2026

Magnifica humanitas frente al poder del algoritmo

Magnifica humanitas. Este es el título de la primera encíclica de León XIV, «Sobre la protección de la persona humana en la era de la inteligencia artificial». El documento se publicará el 25 de mayo y lleva la firma del Papa del 15 de mayo, 135 aniversario de la promulgación de la encíclica Rerum Novarum del Papa León XIII. Toda una declaración de intenciones. La presentación de Magnifica humanitas tendrá lugar el mismo día de su publicación, el 25 de mayo, a las 11:30 h en el Salón del Sínodo. Los oradores serán los cardenales Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, y Michael Czerny, S.J., prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. También intervendrá la profesora Anna Rowlands, teóloga y docente de la Universidad de Durham en el Reino Unido. Christopher Olah, cofundador de Anthropic (EE. UU.) y director de investigación sobre la interpretación de la inteligencia artificial; y la profesora Leocadie Lushombo, catedrática de teología política y pensamiento social católico en la Escuela Jesuita de Teología de la Universidad de Santa Clara, California. El cardenal secretario de Estado Pietro Parolin clauserá el evento y el papa León XIV pronunciará un discurso y dará su bendición.

Hasta aquí el programa anunciado, pero podemos especular sobre el contenido de la encíclica y la línea que León XIV dará a su pontificado ya que nada en este papa parece ser improvisado. Y podemos arriesgarnos a hacer alguna consideración teniendo en cuenta alguna cosa como el aniversario de la potente encíclica Rerum Novarum, la necesidad de una fuerte doctrina de la iglesia para estos tiempos y el Defensor Pacis de Marsilio da Padova. Con todos estos elementos podemos especular empezando por el título: Magnifica Humanitas, considerando un poco de teología podemos concluir que la grandeza de la humanidad resplandece cuando la persona es reconocida como la imagen viva de dios, portadora de una dignidad que ninguna fuerza histórica, económica o teológica puede reducir a instrumento. Justo en este tiempo en que la inteligencia artificial y los sistemas algorítmicos penetran todos los ámbitos de la vida, la Iglesia puede haber decidido elevar su voz para recordar que el progreso autentico está en la expansión del espacio interior donde el ser humano puede ejercer su libertad, su creatividad y su responsabilidad ante el prójimo y no en la acumulación de capacidades técnicas. La tecnología debe permanecer siempre subordinada a la persona y nunca al revés. De hecho, cuando la técnica se erige a criterio último, la humanidad se oscurece y la convivencia se vuelve frágil como en tiempo de León XIII, cuando la industrialización amenazaba con convertir al trabajador en una pieza remplazable. Hoy la automatización y la inteligencia artificial corren el riesgo de reducir al ser humano a un conjunto de datos, perfiles y predicciones. La Iglesia, fiel a sum misión, recuerda que ninguna maquina puede captar el misterio de la persona, su capacidad de amar, de perdonar, de crear belleza, de buscar verdad y de abrirse a dios. Por eso, ante la fascinación por sistemas que imitan el lenguaje, la creatividad o el juicio, es necesario afirmar con claridad que la dignidad humana no es reproducible, ni delegable, ni cuantificable. Y que desde la separación entre religioso y civil podemos seguir reconociendo come la comunidad política es sede de la dignidad humana. Y así como en otro tiempo se advirtió contra la confusión entre autoridad espiritual y poder civil, hoy debemos advertir contra la confusión entre capacidad técnica y legitimidad moral que siempre amenaza la dignidad humana.  Es aquí donde vuelve prepotentemente y quizá inesperadamente actual Marsilio da Padova con el defensor pacis. Magnifica humanitas y Defensor Pacis trazan un arco histórico que une dos momentos muy distintos, pero atravesado por una misma preocupación: como protegeré a la comunidad humana frente a cualquier forma de poder que pretenda situarse por encima de ella. Marsilio da padova, en pleno siglo XIV, defendía que la universitas civium era la única fuente legitima de la ley y que la paz política dependía de impedir que la autoridad espiritual invadiera el ámbito civil. La comunidad, entendida como cuerpo político, debía autogobernarse para garantizar su proprio bien común. En este sentido, Marsilio, recuperaba la intuición aristotélica de que la polis es una asociación de iguales que busca la vida buena mediante leyes compartidas, lo que Aristóteles llama amistad cívica. Magnifica humanitas quizá retome esa misma preocupación, pero de potro ángulo. La encíclica podría insistir en que la dignidad humana no depende de la concesión del Estado ni de instituciones religiosas. La política, para ser legitima, debe proteger esa igualdad moral de todos, especialmente de quien se encuentran en situaciones de vulnerabilidad. Aunque se trata de un documento eclesial, su antropología moral podría ser sorprendentemente afín al planteamiento de marsiliano: la comunidad humana es el criterio ultimo para evaluar cualquier estructura de poder, y ninguna autoridad puede situarse por encima de la dignidad de las personas. En un mundo transformado por la inteligencia artificial, esta advertencia adquiere una urgencia renovada. La paz social requiere que la economía digital no se convierta en un espacio donde los fuertes imponen sus algoritmos a los débiles. La autoridad legítima no nace de la capacidad de procesar datos, nace de la capacidad de servir al bien común, una realidad moral que ninguna maquina puede definir. La grandeza de la humanidad resplandece cuando la comunidad se reconoce autora de su propia historia. Es probable que sea este el sentido de la encíclica. Así como en otros tiempos se defendió que la paz solo podía nacer de la participación activa del pueblo en la vida política, hoy podemos afirmar que la paz digital solo puede surgir de la participación activa de todos en el discernimiento ético de la tecnología. Ese puede ser el camino que señale Magnifica Humanitas.

Giovanna Lenti
Giovanna Lenti
Se graduó en filosofía en la Universidad de Estudios de Siena con una tesis sobre "Carl Schmitt, la guerra, el enemigo, el derecho internacional", nombrada doctora en historia de la filosofía política tiene artículos publicados en la revista italiana de psicología e historia militar sobre el dualismo amigo/enemigo y la guerra justa. Desde 2015 colabora con la Fundación de Historia de la Ciencia de La Orotava en Tenerife, publicando para la fundación ensayos sobre Aristóteles, Carl Schmitt, Pablo de Tarso, Ortega y Gasset y Cristóbal Colón. En lengua italiana ha publicado para Aracne "Pablo de Tarso: el origen político del cristianismo" y varios artículos para OIKOS sobre el nacionalismo catalán y los vientos patrióticos europeos. desde el 2020 colaboradora del periódico italiano Leggo Tenerife, desde 2021 es colaboradora fija y comentarista del programa radiofónico de actualidad política "La tertulia de los miércoles" en Tenerife; ha publicado en el 2023 para La Bussola, Destino político in Machiavelli e Ortega y Gasset.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Información básica de protección de datos

Responsable: Seven Fields S.L.

Finalidad: publicar su comentario, sugerencia o valoración. 

Derechos: puede ejercitar su derecho de acceso, rectificación, supresión y otros, tal como aparece en la información ampliada que puede conocer visitando nuestra política de privacidad.

- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img

LECTOR AL HABLA