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jueves, 12 febrero,2026

Macron califica de falso debate la presión de España por las interconexiones eléctricas

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha elevado el tono en el histórico desencuentro que mantiene con el Gobierno español a cuenta de las interconexiones energéticas entre ambos países. En una entrevista concedida a varios diarios internacionales, el mandatario francés ha asegurado que la reclamación de España para aumentar la capacidad de intercambio eléctrico responde a un falso debate. Según la tesis de Macron, el verdadero inconveniente no reside en la falta de infraestructura fronteriza, sino en la inestabilidad del sistema español, que apuesta por un modelo basado mayoritariamente en energías renovables que su propia red doméstica no es capaz de asimilar.

El Elíseo sostiene que la intermitencia de las fuentes eólica y solar en España genera excedentes que la red española no puede gestionar, pretendiendo volcar esa carga sobre la infraestructura francesa. Para Macron, Francia no tiene la obligación de adaptar su red nacional para absorber las fluctuaciones de un modelo energético vecino que considera mal planificado desde la base. Estas declaraciones suponen un nuevo bloqueo a las aspiraciones de Madrid, que lleva años solicitando una mayor integración con el resto de Europa para aprovechar su potencial de generación verde y reducir la dependencia de los combustibles fósiles.

La postura francesa choca frontalmente con las directrices de la Comisión Europea, que insiste en la necesidad de que España deje de ser una isla energética para mejorar la seguridad del suministro en todo el continente. Mientras España defiende que sus renovables son la solución para bajar los precios de la electricidad en el mercado común, el Gobierno de Macron prioriza la protección de su sistema basado en la energía nuclear y cuestiona la viabilidad técnica de integrar los picos de producción renovable de la península. El presidente galo ha sido tajante al afirmar que las interconexiones actuales son suficientes si se analizan bajo criterios de eficiencia y no de estrategia política.

Este nuevo roce diplomático enfría las expectativas de alcanzar acuerdos a corto plazo en proyectos clave para el transporte de energía. La negativa de París a facilitar el tránsito eléctrico se suma a las reticencias previas con las conducciones de gas y el futuro corredor del hidrógeno. Por el momento, la Comisión Europea no ha reaccionado a estas palabras, que cierran la puerta a una resolución amistosa del conflicto técnico y económico que separa a ambos países en materia de soberanía energética.

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LECTOR AL HABLA