La Unidad Central Operativa de la Guardia Civil ha incorporado a su investigación mensajes que, según los agentes, confirman que Koldo García se sirvió de su condición de asesor del entonces ministro de Transportes José Luis Ábalos para hacer de intermediario entre el gobierno balear de Francina Armengol y los negocios del empresario Víctor de Aldama, figura central de la trama que se juzga desde el 7 de abril en el Tribunal Supremo.
Los mensajes recuperados de los teléfonos del exasesor revelan una relación más estrecha de lo que Armengol ha reconocido en sus declaraciones. En uno de los intercambios, Koldo le pedía que se reuniera con empresarios del entorno de Aldama: «Perdona que te moleste. Por favor, ¿puedes comer con ellos mañana algo rápido en un reservado? Si comes con ellos en una hora te voy a querer siempre.» Armengol respondió que tenía la votación de los presupuestos y que no podía asegurar llegar. La respuesta de Koldo: «Vale, cariño, te mantengo informada de todo.» Esos mensajes de tono afectivo, en los que el exasesor llamaba «cariño» a la entonces presidenta balear, ya habían sido incorporados a informes anteriores de la UCO. Lo que los investigadores están ultimando ahora es un atestado con indicios adicionales que muestra, según fuentes jurídicas, cómo Armengol se apoyaba en Koldo para gestionar las operaciones con las empresas de la trama.
El foco de esa investigación es la compra que el gobierno de Baleares hizo en 2020 de 1,4 millones de mascarillas FFP2 a Soluciones de Gestión, empresa de Aldama, por 3,7 millones de euros. El material resultó ser fraudulento. Los análisis ya lo habían acreditado en junio de 2020, pero el Ejecutivo balear no dio el visto bueno hasta agosto y tardó tres años en iniciar las gestiones para reclamar el dinero pagado, casi al filo de las elecciones regionales que Armengol perdió frente al PP en 2023. La primera anomalía que señalan los investigadores es que el gobierno balear pagó de golpe esos 3,7 millones sin haber formalizado siquiera el contrato.
Armengol, que compareció como testigo en el juicio del Supremo mediante escrito, sin acudir presencialmente, negó haber participado en ningún proceso de contratación ni haber hablado con Ábalos, con Koldo ni con Aldama sobre la compra de mascarillas. Sobre Aldama fue categórica: «Mientras he sido presidenta, nunca he contactado con empresas para contrataciones públicas.» Sin embargo, la documentación de la UCO confirma un encuentro entre ambos en el Consulado del Mar, sede de la Presidencia balear. Armengol lo reconoció después, aunque excusó la contradicción diciendo que no recuerda todas las reuniones que ha mantenido a lo largo de su carrera.
La investigación sobre las mascarillas de Baleares y Canarias no se juzga en el Supremo, donde los únicos acusados son Ábalos, Koldo García y Aldama. Recayó en la Audiencia Nacional tras la remisión de documentación de la Fiscalía Europea, que la investigaba por posible malversación de fondos comunitarios. El juez Ismael Moreno es quien instruye esa pieza y quien ha pedido a la UCO los informes detallados. Ni Armengol ni el ministro Ángel Víctor Torres, que como presidente de Canarias también contrató mascarillas a Soluciones de Gestión, tienen la condición de investigados: son testigos. Pero el material que la Guardia Civil sigue acumulando hace cada vez más difícil sostener que su implicación fue inexistente.






