La rebaja fiscal extraordinaria que ha abaratado la gasolina y el diésel durante la crisis energética desaparecerá en octubre, según el calendario aprobado por el Gobierno, justo cuando los carburantes encadenan una fuerte escalada de precios. El descuento en el impuesto especial de hidrocarburos se ha ido reduciendo de forma gradual entre julio y septiembre, de modo que octubre queda fuera del actual calendario de ayudas salvo que el Ejecutivo apruebe una nueva norma antes de que termine el mes.
El fin de la ayuda coincide con un encarecimiento notable de los combustibles durante el verano. Entre el inicio de la estación y finales de agosto, la gasolina se ha encarecido alrededor de un 20% y el gasóleo acumula un incremento cercano al 24%, un repunte que ha convertido a los carburantes en uno de los principales motores del alza de la inflación en España en los últimos meses.
La retirada del descuento no implica, sin embargo, una subida automática y fija el 1 de octubre. La rebaja fiscal es solo uno de los componentes del precio final del carburante, por lo que su desaparición encarecería la carga impositiva, pero el efecto podría verse compensado si el petróleo baja, o agravado si el crudo sigue subiendo. El precio que se verá en las gasolineras dependerá, por tanto, de dos factores: la evolución del mercado internacional del petróleo y las decisiones que adopte el Gobierno antes de que acabe septiembre.
La norma incorpora una cláusula de reactivación automática por la que, si la inflación interanual de los carburantes vuelve a superar el 15%, el descuento en el impuesto especial se elevaría de nuevo hasta 20 céntimos por litro. Esa salvaguarda hace que la desaparición de la ayuda en octubre no esté del todo garantizada y quede supeditada a cómo evolucionen los precios en las próximas semanas.
El Gobierno defiende que la estabilización de los mercados permite recuperar de forma gradual la fiscalidad ordinaria sin renunciar del todo a la protección ante episodios de volatilidad. Durante los meses de mayor tensión internacional, el objetivo fue amortiguar el impacto del petróleo sobre hogares y empresas; ahora, el Ejecutivo considera que puede ir retirando unas ayudas que se han solapado con la escalada derivada de la guerra de Irán y del bloqueo intermitente del estrecho de Ormuz.
El encarecimiento del uso de los vehículos de combustión, en un momento en que el precio de la electricidad permanece relativamente estable, amplía la ventaja económica del coche eléctrico, cuyas ventas se han acelerado desde el inicio del conflicto en Oriente Próximo. El desenlace de las próximas semanas, con la vista puesta en el precio del crudo y en la posible activación de la cláusula de salvaguarda, determinará cuánto pagarán realmente los conductores españoles a partir del 1 de octubre.






