La Mesa del Congreso ha inadmitido las enmiendas presentadas por el PP y Junts per Catalunya para que la cámara instara al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a convocar elecciones anticipadas, al considerar que ambas invaden competencias constitucionalmente reservadas a la Presidencia del Gobierno. La decisión fue adoptada por la Mesa, donde PSOE y Sumar tienen mayoría, antes de que las propuestas llegaran al Pleno.
El argumento jurídico es claro: la Constitución atribuye en exclusiva al presidente del Gobierno la prerrogativa de disolver las Cortes y convocar elecciones, por lo que toda iniciativa parlamentaria que vaya en ese sentido, aunque sea de manera encubierta, vulnera la carta magna. El portavoz del PSOE, Patxi López, lo resumió antes de la reunión con una frase tajante: convocar elecciones no se vota en el Congreso.
Junts había intentado blindar su enmienda incluyendo expresamente que su petición carece de vinculación jurídica para el presidente, con el fin de esquivar precisamente este veto. No funcionó.
La portavoz del PP, Ester Muñoz, calificó la decisión de arbitraria, acusó a la presidenta del Congreso, Francina Armengol, de actuar exclusivamente al servicio de Sánchez, y anunció que su grupo presentará un recurso y, si es rechazado, acudirá al Tribunal Constitucional. Junts, por su parte, tachó la decisión de inaudita y la calificó de muestra de debilidad extrema del Ejecutivo,
Existe, sin embargo, un precedente que complica la posición del Gobierno: en 1995, la Mesa del Congreso presidida por el socialista Félix Pons sí admitió a trámite una iniciativa de Coalición Canaria que instaba al entonces presidente Felipe González a adelantar las elecciones. ERC, por su parte, se desmarcó de la iniciativa de Junts y rechazó sumarse a una propuesta que, en su opinión, podría allanar el camino a un gobierno contrario a los intereses de Cataluña.






