La huelga indefinida en las plantas españolas de Airbus se prolonga sin visos de acuerdo tras varias reuniones de mediación fallidas. El conflicto, convocado por los sindicatos UGT, CGT y ÚTIL, arrancó el 25 de agosto una vez concluido el parón estival y afecta a unos 14.000 empleados llamados al paro, con un seguimiento que los convocantes cifran en torno al 90%. La empresa y los representantes de los trabajadores no han logrado cerrar sus diferencias sobre salarios y condiciones laborales, después de que la última mediación en el Servicio Interconfederal de Mediación y Arbitraje (SIMA) concluyera con avances mínimos.
El paro afecta a siete instalaciones repartidas por toda España. La mayor es la de Getafe (Madrid), con unos 9.000 empleados, seguida de las sevillanas de San Pablo y Tablada, Illescas (Toledo), Albacete, dedicada a helicópteros, El Puerto de Santa María (Cádiz) y Tres Cantos. La plantilla de Cádiz aplazó su asamblea al 1 de septiembre, aunque se sumará a la decisión mayoritaria adoptada en el resto de centros. El grueso de los trabajadores, concentrado en el turno de mañana, ha respaldado por amplia mayoría el mantenimiento de los paros.
El corazón del conflicto es la recuperación del poder adquisitivo. Los trabajadores reclaman compensar una pérdida acumulada del 9% en los últimos años, mientras que Airbus ha planteado un incremento salarial ligado al IPC más un complemento que permitiría alcanzar un total del 5% entre 2026 y 2027, con lo correspondiente a 2028-2030 aún pendiente de negociar. La empresa ha ofrecido además restituir las condiciones de teletrabajo y retirar un recurso ante el Supremo sobre el complemento de bajas médicas, pero esas propuestas se han revelado insuficientes para desconvocar la huelga. Existe, eso sí, división sindical: CCOO y SIPA, mayoritarios, no respaldan los paros, frente a UGT, CGT y ÚTIL, que sí los mantienen.
Airbus comunicó a los sindicatos que paraliza todas las contrataciones previstas en España mientras dure el conflicto, y advirtió de posibles pérdidas de encargos y proyectos en el país, especialmente en el área de Defensa, por el «daño» que estarían causando los paros. La compañía considera «crítico» alcanzar un acuerdo en los próximos días para evitar impactos en la producción, en los compromisos con sus clientes e instituciones y en su reputación. Los sindicatos interpretan esos avisos como una forma de presión sobre una plantilla que ha decidido mantener el pulso.
El estallido del conflicto contrasta con la situación financiera de la multinacional, y ahí reside buena parte del malestar. Airbus atraviesa el mejor momento de su historia: ganó 5.221 millones de euros en 2025, un 23% más que el año anterior, y en el primer trimestre de 2026 elevó sus beneficios un 47%, hasta los 2.243 millones. Que los recortes salariales y la reducción del teletrabajo lleguen en pleno récord de beneficios ha alimentado la indignación de los trabajadores, que ven difícil de justificar el ajuste. La huelga, que ya tuvo un primer episodio de paros masivos en julio, se ha convertido así en uno de los mayores conflictos laborales del sector industrial español, con un desenlace todavía incierto y con la vista puesta en las próximas asambleas y en una eventual reanudación del diálogo que, por ahora, no termina de fructificar.






