Kim Yo Jong, la poderosa hermana del líder norcoreano y miembro destacado del régimen, ha declinado de manera tajante la oferta de diálogo lanzada por el nuevo presidente surcoreano, Lee Jae Myung. En una declaración transmitida por la agencia oficial KCNA, calificó las iniciativas del gobierno surcoreano como un “error de cálculo gravísimo” y dejó claro que Pyongyang no tiene interés alguno en reanudar la comunicación diplomática.
En sus primeras palabras oficiales dirigidas al Ejecutivo de Seúl, Kim Yo Jong rechazó incluso los gestos más conciliadores, como el cese de emisiones de propaganda anti‑norte, el fin de los lanzamientos de panfletos por parte de activistas civiles, o incluso una posible invitación al hermano mayor para participar en un foro económico en Corea del Sur. Todo ello fue encuadrado como meras “palabras sentimentales” y “ilusiones vacías” que no cambiarán nada.
La alta responsable norcoreana señaló además que la persistente alianza estratégica de Corea del Sur con Estados Unidos reduce cualquier reconciliación a una farsa: a su juicio, el nuevo gobierno surcoreano ofrece exactamente la misma hostilidad que sus antecesores. En palabras de Yo Jong, Seúl es incapaz de revertir lo ocurrido con “unas pocas palabras” y se reafirma que no hay “razón para reunirse ni ningún asunto a discutir”.
Este pulso verbal se produce tras la llegada al poder en junio de una administración liberal que intentó marcar una etapa distinta al detener las emisiones de los altavoces fronterizos, prohibir el lanzamiento de folletos desde la franja hacia el norte y repatriar a ciudadanos norcoreanos llegados por accidente. A pesar de estos pasos, Kim describió las medidas como insuficientes.
Expertos coinciden al interpretar las declaraciones oficiales como un reflejo de la dramática reconfiguración de la relación intercoreana: la declaración formal de Corea del Norte acerca de Corea del Sur como “enemigo principal”, junto a la supresión constitucional del objetivo de reunificación pacífica, han tumbado cualquier esperanza de diálogo a corto o medio plazo.
Desde Seúl, el Ministerio de Unificación surcoreano reafirmó su compromiso por la reconciliación, aunque reconoció que el muro de desconfianza con Pyongyang se mantiene más firme que nunca tras años de políticas confrontadoras. La portavoz gubernamental detalló que se propiciará una revisión de los ejercicios militares conjuntos con EE. UU. previstos para mediados de agosto, con intención de calmar tensiones y fomentar el diálogo.
Corea del Norte estrecha su alianza estratégica con Rusia, en plena guerra de Ucrania, como contrapunto a su rechazo hacia cualquier acercamiento diplomático con Occidente. Ese giro multipolar refuerza su posición frente a Seúl y Washington.







