La Guardia Civil ha reforzado la vigilancia marítima de las islas Chafarinas, un pequeño archipiélago español situado frente a la costa de Marruecos, ante el riesgo de que, al igual que ha ocurrido en Ceuta, se conviertan en una vía de acceso para más inmigrantes. El instituto armado envió la patrullera Río Guadiana, del Servicio Marítimo de la Guardia Civil, que llegó al archipiélago la noche del 9 de septiembre para incorporarse al dispositivo de seguridad ya desplegado en las islas.
La Delegación del Gobierno en Melilla explicó que la presencia de la embarcación amplía los medios marítimos disponibles y permitirá incrementar la capacidad de vigilancia y respuesta en las aguas próximas al archipiélago, especialmente ante los intentos de acceso irregular por vía marítima. La Río Guadiana es una patrullera de altura que entró en servicio en 2006, con una eslora de 25 metros, capacidad para diez tripulantes y una embarcación auxiliar semirrígida capaz de alcanzar cerca de 30 nudos.
El refuerzo llega después de que la semana pasada 34 inmigrantes, todos varones y la mayoría de origen subsahariano, alcanzaran las Chafarinas y fueran trasladados por la Guardia Civil a Melilla. Distintas administraciones vienen advirtiendo desde hace años de que las redes de tráfico de personas utilizan este archipiélago como punto de entrada irregular hacia España, una preocupación que se ha avivado tras la llegada de unos 80.000 inmigrantes a Ceuta a finales de julio.
Las Chafarinas son un archipiélago de tres islotes, Congreso, Isabel II y Rey Francisco, situado a poco más de dos millas de la costa marroquí y a unos 27 kilómetros de Melilla. Isabel II es la única habitada, con una guarnición militar permanente y personal científico, ya que el conjunto está declarado refugio nacional de caza y espacio de alto valor ecológico. Su posición estratégica frente al norte de África las convierte en un punto sensible para el control migratorio.
La Delegación del Gobierno precisó que las actuaciones de la patrullera se desarrollarán «cuando resulte necesario» y en coordinación con la Gendarmería Real Marroquí, dentro de los mecanismos de cooperación existentes entre España y Marruecos. Esa mención a la colaboración con Rabat contrasta con los apuntes de informes del CNI y de la Policía Nacional sobre la supuesta falta de cooperación marroquí durante la entrada masiva en Ceuta.
La Asociación Unificada de Guardias Civiles reclama desde hace meses, y con más insistencia desde el 30 de julio, un refuerzo estable de medios humanos, materiales y tecnológicos para proteger las fronteras de Ceuta y Melilla. El colectivo advierte de que ambas ciudades se emplean también como plataforma para salidas marítimas hacia la Península, por lo que considera urgente dotar a la zona de más patrulleras, vigilancia terrestre, apoyo aéreo y herramientas de detección. La incorporación de la Río Guadiana busca precisamente mantener una presencia permanente en un espacio que las autoridades vigilan con especial celo desde el estallido de la crisis ceutí.






