La Fórmula 1 ha reaccionado con celeridad ante las quejas acumuladas durante los tres primeros grandes premios de la temporada. La FIA y todos los agentes del campeonato —equipos, fabricantes de unidades de potencia y Formula One Management— acordaron el lunes en una reunión telemática una serie de refinamientos al reglamento 2026, que entrarán en vigor a partir del Gran Premio de Miami, el 3 de mayo.
El núcleo del problema era la gestión de la energía eléctrica: el nuevo reglamento técnico, que establece un reparto casi igualitario entre motor de combustión y electricidad, ha generado situaciones en las que unos coches aceleraban mientras otros recargaban baterías, disparando las diferencias de velocidad en las rectas. Esa anomalía tuvo consecuencias graves en Suzuka, donde el choque de Oliver Bearman fue atribuido en parte a las diferencias de velocidad en frenada entre el británico y el Alpine que le precedía.
La FIA ha confirmado que el superclip —la potencia máxima de recuperación de energía en aceleración plena— subirá de 250 a 350 kilovatios, y que el límite de recarga durante la clasificación se reducirá de 8 a 7 megajulios, lo que permitirá a los pilotos mantener una conducción más constante sin tener que gestionar tanto la batería. También se trabajará en mejoras de seguridad para salidas y condiciones de lluvia.
Kimi Antonelli, que lidera el campeonato con Mercedes tras vencer en China y Japón, es el gran beneficiado del nuevo ciclo técnico. El piloto italiano de 19 años ha dominado la era de los nuevos monoplazas, aunque la competencia de McLaren y Ferrari promete una segunda parte de temporada más disputada. La F1 regresa a la acción el 1 de mayo en Miami, en el segundo fin de semana de sprint de la temporada.







