Después del descalabro de Wall Street y de las bolsas mundiales, Trump ha logrado detener el desaguisado en su país, pero Europa sigue padeciendo las consecuencias (más bien el pánico) de los aranceles impuestos por USA. Y también las bolsas asiáticas. El mundo está en manos de locos, de sicópatas y de jumentos de diversa condición, en esta mala hora que nos ha tocado vivir. Pero sobreviviremos, aunque puede que los sacrificios superen las expectativas. Se producirán reajustes en la economía, como consecuencia de las variaciones en la producción, pero de aquí al verano todo habrá vuelto a la normalidad. Porque la crisis ha venido de decisiones, no de recesiones, ni de burbujas, ni de inflaciones, ni de agitación laboral. Simple y llanamente, Trump quiere proteger a su país de la carestía de la vida, fomentar la producción propia, bajar los precios –que en USA estaban siendo insostenibles— y proteger sus mercados. La idea no es mala, aunque al final ha acabado tocando el bolsillo de los amigos del gigantón americano, entre ellos de su asesor Elon Musk, que no se esperaba la merma de cuartos en sus bolsillos, requintados ya de por sí. Lo que se producirá es un nuevo orden económico hasta que las cosas se estabilicen, se equilibren y se normalicen. Cuestión de pocos meses, aunque, como siempre pasa, los pobres saldrán perjudicados y los ricos seguirán siendo ricos. Hemos vivido episodios muy jodidos en los últimos años, desde la burbuja del 2008 al covid de 2020. Ambas crisis dejaron tocado al mundo, que sobrevivió. Y ahora llega la tercera plaga, que es Trump, que pasó de vivir milagrosamente con una oreja rozada por una bala a la presidencia de los Estados Unidos. Trump, en parte, tiene razón: USA no puede estar, gratis, en todos los saraos. Lo que pasa es que este hombre es muy bruto en las formas, no es nada sutil, es un animal de dos patas. Pero el mundo volverá a ordenarse económicamente en unos meses, esta vez la crisis no será tan grave ni siquiera para un país, como España, regido por un hombre tan sectario y con tan poca cabeza como es Sánchez, al que cada vez que Trump se lo encuentra lo manda a sentar. Mejor que lo mande a callar, que le aplique su propia ley mordaza. Aunque se quede de pie.
La Bolsa

¿Has encontrado un error? Comunícalo a la redacción.
Lecturas relacionadas

· hora canaria
FirmasTorres se vuelve pa’ Canarias y Sánchez tira de nietos
¿Qué conocimiento de España puede tener un votante que jamás ha pisado España, que no sabría distinguir Cangas del Narcea de Motril…

· hora canaria
FirmasLos paguitas votan a Sánchez
Juvenal ya lo dejó escrito hace dos mil años, que aquel pueblo que antes repartía mandos, legiones y consulados terminó conformándose con…

· hora canaria
FirmasPuertos desembarca en La Laguna
El Partido Popular ha elegido a Pedro Suárez para disputar la Alcaldía de La Laguna. En mi opinión y visto lo visto…
