La agenda intervenida por la UCO a Leire Díez sigue deparando revelaciones. En la página correspondiente al 19 de febrero de 2025, la denominada fontanera del PSOE anotó una «reunión con P.S.» y una «llamada con M. De la Rocha», en referencia directa, según los investigadores, al jefe del gabinete económico de La Moncloa, Manuel De la Rocha.
Las iniciales «P.S.» alimentan la principal incógnita del sumario. Moncloa negó de inmediato que esas siglas correspondan a Pedro Sánchez, pero el contexto en el que aparecen, junto a otros apuntes que mencionan expresamente a «Pedro», complica ese desmentido. El propio Sánchez salió al paso asegurando que nunca conoció ni se le informó de las andanzas de Leire Díez y que nunca las hubiera tolerado.
Las anotaciones van mucho más allá de esa reunión. La agenda, de 121 páginas bajo una portada de «Cantabria infinita» y salpicada de frases de Steve Jobs y Nelson Mandela, recoge con detalle las maniobras del Ejecutivo para influir en Telefónica, Indra y el Grupo Prisa. Entre los apuntes más llamativos figura uno que señala que «la idea era que Telefónica comprara Prisa y que Contreras fuera presidente», y otro que concluye con un escueto «esto lo apoya Óscar López», en alusión al ministro de Transformación Digital.
Sobre la relación entre Sánchez y el principal accionista de Prisa, Joseph Oughourlian, Díez anotó que «cuando Joseph desembarca en Prisa llega a un acuerdo con P.S.: la línea editorial la marca P.S. y la estrategia, Joseph». La complicidad inicial derivó, según los apuntes, en un choque por el control del grupo mediático cuando Moncloa presionó para que el francoarmenio vendiera su participación del 29%.
La agenda recoge que Manuel De la Rocha se negó en redondo a que el control de Indra quedara en manos de su entonces presidente, Ángel Escribano, y de Oughourlian, lo que desencadenó una dura pugna que acabó con la dimisión de Escribano en abril.
Otras páginas de la agenda contienen anotaciones sobre la UCO, con referencias a «Pedro no se fía del DAO» y menciones a mandos policiales identificados como «peligrosos», lo que apunta a que la trama también monitorizaba a los propios investigadores que ahora la tienen en el punto de mira.






