Jéssica Rodríguez, expareja de José Luis Ábalos, compareció este martes ante el tribunal para ofrecer su testimonio en relación con la investigación que rodea al exministro y a su antiguo asesor, Koldo García. Durante su declaración, Rodríguez detalló la naturaleza de su vínculo con Ábalos, el cual se inició en octubre de 2018 y mantuvo una convivencia asidua que incluyó viajes y encuentros frecuentes hasta finales de 2019. Según su relato, la relación sentimental formal terminó en noviembre de ese año, cuando Ábalos decidió priorizar su vida familiar y su carrera política ante la perspectiva de continuar en el Gobierno por cuatro años más.
Uno de los puntos centrales del interrogatorio fue el uso de una vivienda en la Plaza de España de Madrid. Rodríguez explicó que, ante la dificultad de encontrar un alojamiento adecuado mientras estudiaba y la necesidad de un espacio privado para sus encuentros, el exministro le instó a buscar un piso de su agrado. La testigo afirmó que Ábalos se comprometió a sufragar los gastos de la vivienda mientras ella finalizara sus estudios, asumiendo ella que los pagos provenían directamente de él. Sin embargo, la gestión administrativa y el contacto con los propietarios o intermediarios, como Alberto Escolano, recaían habitualmente en Koldo García, a quien describió como la sombra constante de Ábalos.
La declaración también abordó momentos de tensión vividos a finales de 2020, cuando se produjeron impagos en el alquiler del inmueble. Rodríguez admitió haber sentido una gran angustia al recibir avisos de desahucio por una deuda acumulada de varios meses. En ese contexto, se examinaron comunicaciones en las que ella recriminaba a Ábalos la situación en la que se encontraba debido a la gestión del piso. La testigo insistió en que, para ella, el responsable último de su bienestar económico durante ese periodo era el exministro, quien se sentía en deuda por haber alterado su estilo de vida previo.
Finalmente, el interrogatorio derivó hacia su trayectoria laboral y su contratación en la empresa pública Ineco. Rodríguez declaró que fue el propio Ábalos quien le sugirió que sería beneficioso trabajar mientras estudiaba para comenzar a cotizar. Según su testimonio, ella desconocía que Ineco fuera una entidad de titularidad pública, creyendo en aquel momento que se trataba de una gestión facilitada por el entorno de amistades y contactos que manejaban tanto Ábalos como Koldo García. Con esta comparecencia, el tribunal busca esclarecer si estos beneficios personales fueron sufragados con fondos bajo investigación.







