El vicepresidente de los Estados Unidos, JD Vance, ha protagonizado una visita oficial a Budapest en la que ha consolidado su sintonía política con el primer ministro húngaro, Viktor Orbán. Durante su comparecencia, Vance ha calificado al mandatario magiar como un modelo a seguir para el resto de Europa, destacando su defensa de la soberanía nacional y los valores tradicionales. Esta declaración refuerza el eje político entre la futura administración estadounidense y el Gobierno de Hungría, que se ha mantenido como el principal aliado de Donald Trump en el continente.
Uno de los puntos más críticos de su intervención ha sido la acusación directa lanzada contra la Unión Europea. Vance ha señalado a las instituciones de Bruselas por lo que considera una injerencia electoral sistemática en los procesos democráticos de Hungría. Según el político republicano, las presiones financieras y los expedientes sancionadores abiertos contra Budapest no son más que herramientas de coacción política destinadas a influir en la voluntad de los ciudadanos húngaros y a castigar la disidencia respecto a las directrices comunitarias.
Por su parte, Viktor Orbán ha agradecido el apoyo de Vance, subrayando que la victoria republicana en Estados Unidos abre una nueva etapa de cooperación bilateral que pondrá fin al aislamiento diplomático que ha sufrido su Gobierno en los últimos años. Ambos líderes han coincidido en la necesidad de reformular las relaciones trasatlánticas bajo un prisma de respeto mutuo a las decisiones internas de cada Estado, cuestionando el papel que desempeñan los organismos internacionales en la supervisión de las políticas domésticas.
Con este respaldo explícito, el nuevo equipo de la Casa Blanca envía un mensaje claro a Bruselas sobre sus prioridades diplomáticas en Europa, situando a Hungría como su interlocutor preferente y validando un estilo de gestión que choca frontalmente con los estándares que defiende la actual mayoría de la Unión Europea.
Vance sitúa a Hungría como el referente político de Estados Unidos en Europa y carga contra las presiones de Bruselas







