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martes, 3 febrero,2026

Italia apuesta por el Teide: nueve telescopios para ‘cazar’ el Universo más extremo

El Observatorio del Teide afianza su papel como infraestructura científica estratégica con un nuevo acuerdo de colaboración entre el Istituto Nazionale di Astrofisica (INAF) y el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) para la instalación y operación de la red ASTRI, un conjunto de telescopios diseñado para explorar el cosmos más energético.

La iniciativa, impulsada desde Italia y alojada en Tenerife, combina ciencia de frontera, inversión sostenida y una arquitectura de cooperación que busca garantizar retorno científico y formativo para Canarias.

Red coordinada

ASTRI no es un telescopio único, sino una red coordinada. El objetivo es operar un “mini-array” de al menos nueve instrumentos —con capacidad de ampliación— que trabajan conjuntamente para detectar fenómenos del Universo extremo.

La idea de “cazar” lo más violento del cosmos no es un recurso literario: este tipo de instalaciones se orienta a observar eventos y objetos capaces de producir radiación de muy alta energía, asociados a entornos astrofísicos extraordinarios como restos de supernovas, núcleos activos de galaxias o sistemas compactos donde la materia se acelera a velocidades cercanas a la luz.

El despliegue ya está en marcha. La infraestructura necesaria para nueve telescopios está planificada y parte de la red se encuentra instalada, con nuevas unidades previstas para completarse en 2026.

Junto a los telescopios se incorporan elementos auxiliares esenciales para un proyecto de estas características: estaciones meteorológicas, sistemas de monitorización del cielo, un centro de tecnologías de la información y datos y equipamiento específico para caracterizar la atmósfera.

En observación de alta energía, medir con precisión las condiciones atmosféricas no es un detalle técnico menor: es parte del “instrumento” y determina la calidad de los datos científicos.

El papel del IAC

Más allá del hardware, el acuerdo define un punto crítico: cómo se reparte la capacidad científica cuando la instalación funciona como una red y no como un telescopio convencional con “noches” asignadas.

El IAC no queda relegado a un papel anfitrión. Se asegura su participación como socio en la explotación científica de los datos y su presencia en el órgano de decisión del proyecto, con un peso de voto relevante. Es una fórmula que protege la aportación española y canaria en un esquema internacional donde la titularidad operativa recae en la parte italiana.

El convenio también aterriza el retorno en términos tangibles. La colaboración ASTRI se compromete a una contribución económica anual destinada a reforzar la formación y la investigación: el equivalente al coste de un contrato postdoctoral y el de un estudiante de doctorado, actualizado conforme al índice de precios.

Es una cláusula significativa, porque vincula la presencia de una gran infraestructura internacional en Tenerife con una inversión directa en capital humano local, uno de los cuellos de botella habituales en ciencia avanzada.

Además, la operación y el mantenimiento abren una ventana de empleo técnico, con el objetivo declarado de incorporar, en la medida de lo posible, personal local, bajo normativa laboral española.

Por último, si el proyecto concluye sin reutilización posterior, la entidad operadora debe desmantelar y dejar la zona en condiciones equiparables a las del entorno.

Y es que en el Teide, la apuesta italiana por “cazar” el Universo más extremo se convierte también en una apuesta por consolidar Tenerife como territorio científico de primera línea.

Redacción
Redacción
Equipo de Redacción de elburgado.com

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