El régimen de Teherán ha ordenado la interrupción inmediata de la navegación de buques petroleros a través del estrecho de Hormuz. La decisión, confirmada por medios estatales iraníes, se produce como represalia directa tras los ataques aéreos lanzados por Israel contra diversas posiciones en el Líbano, que han dejado decenas de víctimas mortales.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha querido desvincular los ataques israelíes contra las milicias de Hizbulá del reciente pacto de no agresión firmado con Irán. Según el mandatario estadounidense, las operaciones en territorio libanés deben considerarse una escaramuza independiente, por lo que no supondrían una violación del cese el fuego temporal alcanzado con el Gobierno de Teherán la pasada noche.
Trump ha subrayado que el compromiso de Washington para detener las hostilidades directas con Irán sigue vigente, a pesar de que la aviación israelí ha intensificado su ofensiva contra el brazo armado de Hizbulá en suelo libanés. Para la administración estadounidense, estos enfrentamientos forman parte de una dinámica de seguridad fronteriza de Israel que no debería arrastrar a las grandes potencias a una guerra abierta. Sin embargo, la respuesta de Irán al cerrar Ormuz indica que Teherán no comparte esta distinción y vincula la seguridad de sus aliados con la estabilidad de las rutas comerciales.
Israel mantiene su ofensiva contra los objetivos chiíes en el Líbano, pero la interrupción del tráfico marítimo pone en jaque la exportación de millones de barriles de petróleo diarios. La diplomacia internacional intenta ahora evitar que el cese el fuego entre Estados Unidos e Irán salte por los aires ante la presión de los acontecimientos en la frontera libanesa.







