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martes, 7 abril,2026

Iglesias carga contra el pacto andaluz de la izquierda: «¿Quién ha votado a Maíllo? Nadie»

Pablo Iglesias volvió este lunes a la primera línea política para criticar el acuerdo alcanzado el pasado viernes entre Podemos e IU de cara a las elecciones andaluzas del 17 de mayo. El cofundador de Podemos, que ya no ocupa ningún cargo orgánico, utilizó su participación en una mesa de debate en RNE para lanzar un diagnóstico duro sobre la confluencia Por Andalucía y sobre el papel que ha quedado para su antigua formación.

El núcleo de su crítica fue la falta de participación de las bases en la confección del acuerdo. «¿Quién ha votado a Maíllo para ser el candidato? ¿Quién ha votado a los demás candidatos? Nadie», afirmó Iglesias, en referencia a Antonio Maíllo, coordinador federal de IU y cabeza de lista de la coalición. A su juicio, esa ausencia de mecanismos participativos genera «una sensación de cierta desafección, porque se expulsa no solo a los militantes, sino a la ciudadanía».

El reparto de puestos que aceptó Podemos a última hora, cuando el plazo para registrar coaliciones estaba a punto de cerrarse, deja a los morados con el número uno por Jaén y el número dos en las listas de Sevilla y Málaga, siempre por detrás del propio Maíllo. Iglesias no se mordió la lengua: «El acuerdo muy generoso con Podemos no es, porque no va a haber ningún diputado de Podemos en el próximo Parlamento andaluz.» Las encuestas consultadas apuntan a que Por Andalucía rozará los cuatro escaños, concentrados en Sevilla, Málaga, Córdoba y Cádiz, provincias en las que IU y Sumar encabezan las listas.

A eso se suma otro problema que Iglesias identificó en la imagen pública del candidato. Señaló que cada vez que Maíllo recibe el respaldo entusiasta de la candidata socialista María Jesús Montero, eso juega en su contra: «Toda la relación de amor entre el PSOE y Maíllo va a hacer que mucha gente o se quede en su casa o meta votos a Adelante Andalucía, y eso es una lástima.» Su lectura es que una izquierda que no se diferencie claramente del PSOE acaba desapareciendo electoralmente, y que los elogios de Montero hacia Maíllo funcionan como señal de alerta para el votante de izquierdas más crítico con el Gobierno.

El malestar en las bases de Podemos es real. Desde el Viernes Santo, cuando se cerró el acuerdo, las redes sociales del entorno morado registraron mensajes de militantes que lo calificaban de «humillación» o «traición» y que anunciaban su intención de abstenerse el 17 de mayo. Maíllo, por su parte, intentó zanjar la polémica el propio viernes: «Hemos resuelto muy satisfactoriamente el acuerdo. Ahora nos toca trabajar. El debate se acabó.»

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