El Gobierno ha decidido restablecer desde las cero horas de este sábado los controles fronterizos con Italia, una medida que, en principio, se mantendrá hasta el 7 de septiembre. La decisión responde a la negativa del Ejecutivo italiano a levantar las restricciones que impuso a los viajeros llegados desde España tras la entrada masiva de personas en Ceuta desde Marruecos.
Italia activó sus controles el pasado 1 de agosto. Este viernes, el Gobierno español había reclamado formalmente a Roma que los retirara antes de que concluyera el domingo y advirtió de que, en caso contrario, adoptaría medidas proporcionales para proteger los intereses y la dignidad de los ciudadanos españoles. La petición fue rechazada por el Gobierno de Giorgia Meloni, que respondió que no aceptaba ultimátums, lo que llevó al Ejecutivo de Pedro Sánchez a aplicar la medida recíproca.
Los controles a los viajeros procedentes de Italia se realizarán de manera aleatoria y permanecerán vigentes hasta las cero horas del 7 de septiembre, salvo que un cambio en las circunstancias que han motivado su adopción aconseje modificar ese plazo. La actuación supone, de hecho, una suspensión temporal del régimen de libre circulación previsto en el espacio Schengen.
El episodio se enmarca en la tensión diplomática abierta desde la crisis migratoria de Ceuta. Meloni justificó sus controles por la necesidad de salvaguardar la seguridad nacional y evitar que la llegada de migrantes a territorio español tuviera repercusiones en Italia, una postura que recibió el respaldo de países como Austria, Finlandia y Dinamarca, mientras Francia reforzaba la vigilancia en su frontera. España, que había convocado al embajador italiano en Madrid, reclamó desde el primer momento solidaridad europea ante la emergencia y calificó la reacción de Roma de impropia de un país socio y amigo.






