La Eurocámara ha ratificado este martes un giro determinante en la política migratoria común al validar los ejes principales del modelo impulsado por la primera ministra italiana, Giorgia Meloni. A través de una alianza parlamentaria compuesta por el Partido Popular Europeo y las fuerzas de derecha y extrema derecha, el pleno ha dado luz verde a dos de las medidas más controvertidas de la legislatura, diseñadas específicamente para agilizar los procesos de expulsión de inmigrantes en situación irregular. Este apoyo no solo consolida la postura de la Comisión Europea, sino que evidencia una mayoría clara en favor de una gestión de fronteras mucho más restrictiva.
La votación ha destacado por la fractura en el bloque progresista, ya que algunos eurodiputados socialdemócratas, entre ellos la delegación danesa, se han desmarcado de la línea oficial de su grupo para sumar sus votos a la mayoría conservadora. Este movimiento responde a la presión de varios Estados miembros que consideran el actual sistema de asilo ineficaz ante el aumento de las llegadas. Las nuevas disposiciones aprobadas permitirán reducir los plazos de revisión de los expedientes de retorno y facilitarán los acuerdos con terceros países para la externalización de la gestión migratoria, siguiendo la estela del protocolo Italia-Albania.
Con este resultado, el Parlamento Europeo constata que la estrategia de Meloni se ha convertido en el referente para la mayoría de las capitales europeas. Bruselas ve así despejado el camino para implementar medidas de retorno rápido, una prioridad máxima para la presidenta de la Comisión, que ha defendido la necesidad de dar señales claras de control en las fronteras exteriores. La aprobación de estos mecanismos supone una derrota política para los grupos de izquierda y los Verdes, quienes han advertido durante el debate sobre el riesgo de vulneración de los derechos fundamentales y la falta de garantías jurídicas para los solicitantes de asilo.
La resolución adoptada marca un antes y un después en la cohesión del Pacto de Migración y Asilo, inclinando la balanza hacia la seguridad y la repatriación frente a las políticas de acogida e integración. Fuentes parlamentarias señalan que este consenso entre populares y conservadores será la tónica general en los próximos meses para el desarrollo reglamentario de la normativa migratoria. Tras la votación, varios representantes de la derecha europea han celebrado lo que consideran un acto de realismo político frente a la crisis migratoria, mientras que las organizaciones de derechos humanos han calificado la jornada como un retroceso en los valores fundacionales de la Unión.







