El Consejo de Ministros aprobó este martes el techo de gasto no financiero para los Presupuestos Generales del Estado de 2027, que se fija en 226.032 millones de euros, un 6,6% más que el gasto nacional de este año y el nivel más alto de la historia. El ministro de Hacienda, Arcadi España, lo presentó como «un paso fundamental en el camino para aprobar las cuentas públicas del próximo año» y prometió unos presupuestos «ambiciosos en lo social y responsables en lo fiscal».
Junto al techo de gasto, el Ejecutivo aprobó también la senda de estabilidad para el periodo 2027-2029, que fija el déficit del conjunto de las administraciones públicas en el 1,8% del PIB en 2027, el 1,6% en 2028 y el 1,5% en 2029. La deuda pública seguiría una senda descendente, desde el 99,1% del PIB previsto para este año hasta el 97,6% en 2027, el 96,4% en 2028 y el 95,3% en 2029. La regla de gasto fija un aumento máximo del 4% para 2027 para todas las administraciones.
El obstáculo principal es político, no técnico. El techo de gasto no necesita votación parlamentaria, pero la senda de estabilidad sí debe aprobarse en las Cortes, y Junts ya ha anticipado su rechazo. El Gobierno tiene previsto someterla a votación en el pleno del 14 de julio, y si fracasa, hay una segunda oportunidad el 23 de julio. El ministro pidió a los grupos parlamentarios una «reflexión» y les preguntó por qué renunciarían a un mayor margen de gasto.
El PP votó en contra de la propuesta en el Consejo de Política Fiscal y Financiera del lunes, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, calificó los objetivos de déficit de Hacienda de «engaño» y «paripé». La aprobación de este techo de gasto supone el inicio formal de la elaboración de los presupuestos de 2027, que el Gobierno pretende presentar a la vuelta del verano para comenzar las negociaciones con los grupos parlamentarios, en un intento de demostrar que la legislatura sigue adelante.






