Un caza de combate estadounidense ha derribado un dron de fabricación iraní en aguas del mar Arábigo. Según ha informado el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), el aparato, un modelo Shaed-139, realizaba una aproximación agresiva hacia el portaviones USS Abraham Lincoln, lo que motivó la intervención inmediata de las fuerzas aéreas para neutralizar la amenaza.
Este incidente representa el primer choque armado directo desde que el presidente Donald Trump ordenara un refuerzo de la presencia militar en la región. El despliegue de tropas y activos navales adicionales tiene como objetivo disuadir posibles ataques contra intereses estadounidenses, en un contexto marcado por la extrema volatilidad en Oriente Próximo y el incremento de la vigilancia en las rutas marítimas estratégicas.
A pesar del refuerzo militar, Washington y Teherán mantienen canales de comunicación abiertos para tratar de rebajar la tensión. Este suceso pone a prueba la fragilidad de dichos contactos, ya que Estados Unidos ha reiterado que no dudará en actuar ante cualquier maniobra que ponga en riesgo la seguridad de sus embarcaciones o de su personal desplazado en la zona.
Por el momento, el Pentágono no ha notificado daños materiales ni personales en el USS Abraham Lincoln tras la operación de derribo. Las autoridades estadounidenses continúan monitorizando el espacio aéreo del mar Arábigo para detectar posibles réplicas o nuevos movimientos de las fuerzas iraníes, mientras la comunidad internacional observa con cautela si este roce militar afectará al curso de las conversaciones políticas en curso.







